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Botellas y tapones

El vidrio es el material que se ha impuesto como el más apropiado para albergar el vino, ya que lo protege de los agentes externos sin alterar su estilo. 

Antiguamente cada tipo de vino se embotellaba en un determinado formato de botella, que determinaba su procedencia o zona productora de origen. Actualmente, se emplean distintos formatos de botellas, colores, formas y materiales. Los tipos de botellas más utilizados son: 

-Botella “bordelesa” de forma cilíndrica, hombros elevados y cuello alargado, siendo utilizada de manera tradicional para los vinos tintos de guarda en vidrio de color verde, así como transparente en determinados vinos blancos. 

-Botella “borgoñesa” de cuerpo cilíndrico de mayor anchura y hombros caídos, empleada tradicionalmente en color verde para los vinos tintos de crianza, y más raramente para los vinos blancos. 

-Botella “champañesa” muy parecida a la borgoñesa, fabricada con vidrio de color verde y espesor de paredes de mayor anchura, para poder soportar mejor las elevadas presiones de los vinos carbónicos. 

-Botella “renana” de forma esbelta y alargada con hombros muy estrechos, se utiliza casi exclusivamente para los vinos blancos en color verde, y transparente para los vinos rosados. 

-Botella “jerezana” de aspecto muy similar a la bordelesa, pero de hombros más rectos y marcados, fabricada con vidrio de color negro. 

-Botella tipo “Oporto” de forma parecida a la bordelesa, pero de hombros rectos y también marcados, con el cuello hinchado o bulboso, y de color verde oscuro o negro. 

-Botella tipo “Franconia” de aspecto aplanado, corta y de contorno redondeado y cuello cilíndrico. 


Todas las botellas llevan en el fondo unas inscripciones donde se indica además del fabricante, el volumen nominal de las mismas, y una cifra donde indica la altura en milímetros donde desde el plano de la boca se alcanza a 20º C el volumen nominal indicado. 

Desde el punto de vista enológico, la boca o cuello es posiblemente la parte de la botella más importante, ya que junto con el elemento de cierre, constituyen la garantía para una buena conservación de los vinos en su interior, debiendo alcanzar el conjunto una total estanqueidad durante un tiempo bastante prolongado. Las medidas que definen las bocas de las botellas son las siguientes: diámetro interior, descorche y embocadura. 

Los distintos tipos de boca utilizados dependen del sistema de cierre adoptado, o de la clase de líquido que se va a embotellar, y condicionado además según el tipo de cápsula de sobretaponado utilizada.

                                     

EL CORCHO

Desde el siglo IV antes de Cristo se tiene constancia de la utilización del corcho para otros fines diferentes a tapones, como son flotadores para aparatos de pesca, colmenas para abejas, tapas de ánforas o suelas de zapato. Pero hasta finales del siglo XVII no se tiene constancia de su utilización como cerramiento en vinos. 

En esta época el monje Dom Pierre Perignon añade azúcar a los vinos jóvenes de la Champaña para conservar la efervescencia natural que producen, naciendo así el champán, y se hace necesario un tipo de material elástico e impermeable que impidiese la salida de estos gases, con lo cual el tapón de corcho se hace el amigo inseparable de esta bebida. De este mismo modo, su utilización en la industria vitivinícola se fue extendiendo y se convierte en un objeto indispensable en dicha industria.


El corcho es un material ligero, compresible y elástico, impermeable a líquidos y gases, con elevada capacidad de aislamiento térmico y acústico, resistente al desgaste mecánico, a la degradación por ácidos y por microorganismos y al fuego.Éstas características se las confiere la peculiar estructura celular del tejido suberoso. Las células están muertas y llenas de aire, debido a que durante el crecimiento y suberificación se pierde el contenido celular. Estas propiedades físicas y químicas jamás han sido igualadas por ningún material artificial. El corcho puede llegar a niveles de compresión de aproximadamente la mitad de su anchura sin perder flexibilidad y sin deformarse. Cuando está comprimido, constantemente trata de volver a su tamaño original, de esta forma se mantiene y se asegura el tapado indefinidamente. El corcho además es más tolerante que otros materiales a cambios de temperatura y presión.

La primera saca de corcho en la vida del alcornoque se realiza cuando el perímetro del tronco alcanza los 65 cm, medidos a 130 cm de altura. Este primer corcho se llama "bornizo" y debido a su estructura irregular, no es válido para la producción de tapones. La segunda saca se realiza al cabo de 9 años y el corcho extraído se llama "segundero", que tampoco es utilizado para producción de tapones debido a su estructura aún irregular, pero menos que la del bornizo. Normalmente este tipo de corcho se dedica a trituración para su uso en productos como pavimentos. La tercera y sucesivas sacas dan lugar al corcho de reproducción o de fábrica. Su vientre (parte interna, en contacto con la capa madre) y espalda (parte externa) son lisos y su calibre homogéneo, por lo cual es apto para la fabricación de tapones. 
La extracción se realiza por sacadores profesionales; éstos deben manejar el hacha corchera con mucha habilidad para no practicarle ninguna herida a la capa madre, que está prohibido, ya que pondría en peligro la vida del alcornoque. 

La primera operación es la abertura que consiste en golpear el corcho verticalmente en la hendidura más profunda del alcornoque. Al mismo tiempo, el corte del hacha es rodado, con el objetivo de separar el corcho exterior del interior. La plancha es separada posteriormente del árbol, insertando la punta del hacha y desplazando ésta entre el tronco y el corcho, con objeto de despegarlo en paneles, cuanto más grandes, mayor valor comercial. El corcho, una vez sacado, se separa por calidades, se hace montones y se procede al estabilizado, que consiste en dejar estos montones a la intemperie durante seis meses o más, en los cuales los factores atmosféricos eliminan la savia, se oxidan los polifenos y la textura del corcho se estabiliza.



Tras esta estabilización, las planchas son cocidas en agua durante al menos una hora. En este proceso el gas existente en las células se expande, creándose una estructura celular muy densa y uniforme y aumentando el volumen total del corcho en aproximadamente un 20 %, tornándose más liso y suave y por tanto más fácil de trabajar. Posteriormente, las planchas son secadas y sujetas a un período de reposo de tres semanas en almacenes de temperatura y humedad controlada. 


Éstas planchas son recortadas en tiras para su perforación por brocas tanto automáticas (texturas más uniformes) como manuales (texturas menos uniformes). Los tapones así resultantes se pulen para rectificar el tamaño de los extremos. Llegado a este punto, se procede a una clasificación, eliminando los que tienen cualquier defecto perjudicial para el tapado del vino. A continuación se les somete a un proceso de lavado y desinfección y posterior secado en hornos especiales. 

El siguiente paso es la impresión, si ésta es requerida, y el revestimiento con silicona y parafina para facilitar la introducción y extracción. Por último, los tapones son embalados automáticamente, desinfectados con dióxido de azufre e introducidos en sacos. 

Variedades de corchos como: 

Aglomerados: Corchos fabricados con descarte de corcho molido aglomerados con una cola sintética.

Colmatados: Corchos con mucha porosidad en los cuales se han tapado los huecos con polvo de corcho y una cola.

Corchos 1+1: Corchos fabricados combinando dos aros de corcho natural en los extremos con corcho aglomerado en el centro.

Y los corchos técnicos, corchos sintéticos fabricados con polvo de alcornoque y un aglomerante que se compactan para obtener un corcho que en realidad tiene poco de corcho natural.



Aparecen los sintéticos 

El gran avance en la industria de los polímetros y sus métodos de transformación en el ultimo cuarto del siglo pasado ha permitido diseñar un tapón sintético que reúna todos los requisitos tecnológicos que el tapado de vinos tiene, y sin tener riesgo de contaminación por TCA. 

Los métodos de fabricación de tapones pueden clasificarse básicamente en dos tipos: Por inyección o por extrusión. 

Ventajas básicas 

* No cambian el gusto del vino, al no tener posibilidad de contaminarse con TCA. 

* Son más herméticos, evitan intercambio gaseoso con el medio externo y mantienen mucho mejor el tenor de SO2 libre. 

* No se quiebran al descorchar la botella. 

* No genera polvillo que cae sobre el vino. 

* Son más higiénicos, no es un producto que ha estado en contacto con tierra, insectos, microorganismos, etc. 

* Al ser un producto industrial producido con tecnología de ultima generación y controles de calidad avanzados, se asegura la uniformidad de los tapones. 

* Se pueden colorear usando colorantes aptos para contacto con alimentos, lo que da muchas variantes desde el punto de vista de marketing. También pueden imprimirse con mejor calidad. 

* No hace falta tener las botellas siempre acostadas (ahorro de espacio y transporte). El corcho natural sólo trabaja adecuadamente cuando está húmedo. 

* Son muy similares a los corchos naturales en cuanto a la vista y tacto. 

* Se pueden abrir los vinos utilizando los mismos sacacorchos, manteniéndose el "pop" característico del descorchado.