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Salud y vino

EL VINO Y LOS ANTIOXIDANTES


En el año 1992, los franceses Renaud, de Lorgeril y Ryf y el norteamericano Ellison relacionaron la menor mortalidad cardiovascular de los franceses con el consumo regular de vino, surgiendo una hipótesis para explicar la paradoja francesa, denominada así porque a iguales niveles de colesterol en la sangre, los franceses mueren dos o tres veces menos que los norteamericanos por falla cardiovascular. Ninguna sociedad científica recomienda o promueve consumir vino como medida preventiva de patologías cardiovasculares. Es más saludable para este fin la supresión del tabaco, hacer actividad física y llevar una dieta apropiada, pero la evidencia científica demuestra la menor incidencia de esta patología. Una hipótesis acerca del efecto beneficioso atribuido al consumo de vino se ha asignado tanto al aporte moderado de alcohol (el alcohol eleva el contenido en HDL, lipoproteínas de alta densidad, llamada comúnmente colesterol "bueno"), como a los polifenoles, compuestos presentes en el vino, cuya estructura química los hace ser potentes antioxidantes, poseen anillos aromáticos con sustituyentes hidroxilos, lo que les permite actuar como donantes de hidrógeno o electrones y atrapan radicales libres, deteniendo el proceso oxidativo, protegiendo con ello la estructura de los ácidos nucleicos, de las proteínas y de los lípidos, evitando así, entre otras reacciones, la oxidación de las LDL que generan la arterioesclerosis (LDL, lipoproteína de baja densidad, llamada comúnmente colesterol "malo"). Estudios in vitro demuestran que muchos polifenoles naturales son mejores antioxidantes que las vitaminas E y C. 

La composición del vino es compleja, la mayoría de sus componentes provienen de la uva y del proceso de fermentación. Los polifenoles provienen principalmente de la piel, especialmente en las células epidérmicas, y las pepitas de la uva, su concentración en la pulpa es muy baja. 

El tipo de polifenoles que contenga y su concentración determinará la capacidad antioxidante del vino, dependiendo de numerosos factores como la variedad de vid, el tipo de vino, proceso de vinificación, vendimia, año, técnicas agrarias, etc. 

El vino tinto presenta mayores niveles de polifenoles que los vinos blancos, debido al proceso de elaboración de los mismos, ya que el mosto se macera con la piel y las pepitas, permitiendo que las sustancias que estas contienen pasen al vino, mientras que en la elaboración del vino blanco se separan al principio el mosto de la piel y pepitas. 

La concentración total de estos compuestos se ha promediado en torno a 10 veces superior para el vino tinto que para el vino blanco. La mayor concentración de polifenoles en vinos tintos explica la mayor actividad antioxidantes de éstos. Los vinos tintos elaborados a partir de las variedades Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Merlot muestran altos contenidos en polifenoles. 

Los principales constituyentes fenólicos del vino con capacidad antioxidante son: los derivados de ácidos fenólicos (como el á. gálico), ácidos cinámicos (como el á. Cafeico) y tirosina (tirosol); los estilbenos (como el resveratrol), los flavonoles (rutina y quercetina) y los antocianos y taninos. 

Otros efectos fisiológicos que merece la pena destacar son que favorecen la digestión de los alimentos al reaccionar con las sustancias proteicas; evitan, en parte, la formación de úlceras gástricas debidas a un exceso de histamina en la mucosa estomacal; se fijan sobre la placa dentaria e impiden a las bacterias su actuación sobre la superficie de los dientes, etc. 

Además, estos compuestos contribuyen a las propiedades organolépticas del vino (astringencia, cuerpo y color), principalmente antocianos y taninos, y juegan, asímismo, un papel importante en el envejecimiento de los vinos, ya que las combinaciones taninos-antocianos son responsables de la estabilización del color. 


http://www.diariocordoba.com 


Dr. José Manuel Ferrer Guerra 

Vino y salud, relación

Más allá de los placeres y la popularidad del vino, hay una pregunta que inquieta tanto a investigadores como a consumidores: ¿es bueno o no para la salud? El interés por dilucidar esta cuestión aumentó notablemente a partir de una investigación, el proyecto Mónica, que detectó bajos niveles de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en la población francesa, pese a su dieta rica en grasas saturadas. La llamada desde entonces paradoja francesa, puso al vino tinto en primer plano, ya que posteriores estudios atribuyeron a su consumo los inesperados resultados. Hasta el día de hoy, el tema sigue generando opiniones encontradas, especialmente a la hora de promover el consumo de alcohol como medida preventiva en materia de salud. 
El estudio Mónica (1989), investigación realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), encontró que las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en Francia eran mucho menores que en otros países industrializados, como Estados Unidos y el Reino Unido, pese a que el consumo de grasas saturadas y los niveles de colesterol plasmático eran similares en estas poblaciones. 

La explicación de la paradoja francesa se buscó en la dieta de los franceses, de tipo mediterránea, rica en frutas, verduras y vino, ya que otros factores de riesgo como cigarrillo o presión arterial no daban cuenta de este fenómeno. Los investigadores le atribuyeron un papel clave al consumo moderado de vino. 

Estudios ulteriores comprobaron que, efectivamente, el vino en general y, en particular, el vino tinto contiene ciertas sustancias con capacidad antioxidante que son, entre otros, los denominados polifenoles, presentes también en otros productos de la naturaleza (frutas, verduras), y se comenzó a especular sobre si el consumo de vino podía ser favorable en la prevención cardiovascular. 

Los estudios continuaron y se demostró que aquellas personas que consumían vino, o lo que los americanos llamaron un número creciente de tragos -sea vino u otra bebida alcohólica- tenían una incidencia progresivamente decreciente de problemas cardiovasculares. En investigaciones un poco más detalladas, se detectó que aquellos que tomaban más de dos vasos por día se morían más debido a otros problemas de salud -de cirrosis, de cáncer de lengua, de estómago, de esófago de páncreas, de accidentes automovilísticos e incidentes violentos. 

Ninguna sociedad científica hasta el momento recomienda o promueve el consumo de vino como medida preventiva de patologías cardiovasculares. En cambio, considera mucho más saludable con este fin hacer hincapié en la supresión del tabaco, en hacer actividad física y llevar una dieta apropiada para disminuir los riesgos. 

En el caso de las personas que ya tienen consolidado el hábito del consumo moderado de vino tinto -esto es, hasta dos vasos por día-, no existe peligro en tanto no lo tengan contraindicado (como es el caso de pacientes con problemas hepáticos, con triglicéridos altos, sobrepeso, las embarazadas, personas bajo circunstancias especiales, como el consumo de medicamentos). 

A pesar de los estudios realizados, no debe sugerirse el consumo de vino como medida preventiva. Se estima que por cada 10 personas que comienzan a beber alcohol, una termina alcohólica. Además, el alcohol es causa de hipertensión arterial, de daño de miocardio (del corazón), arritmias y muerte súbita, y promueve el sobrepeso. Es mucho más el daño que puede producir que el beneficio. Un hipertenso alcohólico si deja la bebida puede normalizar su presión arterial. 

Efecto antioxidante de los flavonoides 

Los radicales libres (RL) son unas moléculas que se derivan del oxígeno, están en continua formación en la células del organismo, y en pequeñas cantidades no producen efectos tóxicos. En situación normal la producción de RL es constante en una concentración determinada, y son neutralizados por las defensas antioxidantes, estas pueden ser sustancias propias del organismo (las enzimas antioxidantes), o pueden ser sustancias que vienen con los alimentos (la vitamina C, la E y el Beta caroteno, flavonoides, etc.). 

Cuando se produce un desequilibrio, ya sea por mayor producción de RL o menor acción de los antioxidantes, en el organismo aparece lo que se llama el estrés oxidativo que genera efectos tóxicos y patologías, fundamentalmente enfermedades arterioescleróticas (enfermedades coronarias, accidentes cerebro vasculares, problemas obstructivos de los miembros inferiores, aneurismas arteriales). También se producen daños en los ácidos nucleicos, lesiones o mutaciones celulares, que derivan en la aparición de determinados tumores. 

En este sentido, los antioxidantes ingeridos a través de la dieta serían útiles para la prevención de estas patologías. Los vinos rojos contienen sustancias de la familia de los flavonoides, compuestos químicos antioxidantes que se obtienen, entre otras fuentes naturales, de la cáscara de la uva negra. Entonces, ¿por qué no recomendar el consumo de uva antes que el de vino?. 

El consumo moderado de vino no debe prohibirse ni recomendarse. Además de los flavonoides, en el vino tinto existen otros componentes, como el alcohol, que no son beneficiosos para la salud. En cuanto al aporte de nutrientes del vino (vitaminas, minerales, proteínas), no es considerable, y su aporte calórico se puede obtener de otros alimentos más saludables 

El vino tinto tiene una graduación del 14 por ciento, es decir, que 100 cm3 (medio vaso) contienen 14 gramos de alcohol y el alcohol aporta 7 calorías por cada gramo aproximadamente. Entonces, en medio vaso de vino habría alrededor de 100 calorías. Se considera que estas son calorías vacías. 

Compuestos polifenólicos del vino 

En un artículo publicado en la revista Antioxidantes y Calidad de Vida , órgano de difusión del South American Group for Free Radical Research, el doctor Federico Leighton y la doctora Inés Urquiaga, de la Universidad Católica de Chile, explican que la composición del vino es compleja. 

"Los compuestos polifenólicos de la uva se encuentran en la piel, especialmente en las células epidérmicas, y en las pepas. Su concentración es baja en la pulpa. Esto explica por qué el vino blanco, que no se hace con la semilla ni la piel, presenta bajos niveles de polifenoles. En este sentido, el más rico en estas sustancias es el vino tinto Cabernet Sauvignon. La cantidad de polifenoles en la uva depende principalmente de la variedad de la vid, del clima, del terreno y de las prácticas de cultivo1", ilustran los doctores chilenos. 

En cuanto a la capacidad antioxidante del vino señalan que "es necesario considerar que las determinaciones realizadas in vitro nos dan sólo una idea aproximada de lo que ocurre en situaciones complejas in vivo. Sin duda, la capacidad antioxidante del vino está directamente relacionada con su contenido en polifenoles. La contribución de cada compuesto en particular depende no sólo de su concentración y de su calidad antioxidante sino que también de su interacción con otros componentes. (En una mezcla) Los compuestos interactúan entre sí lo puede producir efectos sinérgicos o inhibitorios". 

La controversia continúa 
• Una investigación de la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos, anunció la forma en que un compuesto químico encontrado en el vino tinto ayuda a prevenir el cáncer. Los científicos identificaron el trabajo de una sustancia clave relacionada con el cáncer, habitualmente llamada Res (transresveratrol), que está presente en las uvas, en las fresas, el maní, las nueces, entre otros alimentos. 
El científico Holmes-McNary, uno de los responsables del estudio de Carolina del Norte, dijo que durante el experimento realizado en células cultivadas de humanos y de ratas, mientras Res estaba ausente, las células cancerígenas continuaban sobreviviendo, y cuando este polifenol fue introducido bajo las condiciones experimentales, lograron exitosamente inducir la muerte de las células cancerígenas, a través del bloqueo de una proteína denominada NF-kappa B. El biólogo también dijo que en unos años podrían aplicar la experiencia en seres humanos y que estos hallazgos explicarían la influencia de la dieta en la salud, y cómo las uvas podrían proteger al cuerpo de ciertas enfermedades. 
• Otros científicos desplazan la teoría de la paradoja francesa, señalando que existen estadísticas según las cuales los hombres franceses mueren más jóvenes que los de otros territorios, por causas distintas a las patologías coronarias, las cuales alcanzan su incidencia máxima en la segunda mitad de la vida de las personas. 
• La relación entre el vino y la salud humana es compleja y sigue siendo tema de debate y estudio. De acuerdo con un informe de la Sociedad Americana de Cáncer, el riesgo de cáncer de mama se incrementaría con el aumento del consumo regular de vino en las mujeres. Un estudio encontró que la incidencia de cáncer de mama fue un 30 por ciento más alta entre mujeres que al menos consumían un vaso de vino por día respecto de las no bebedoras. 
• Según el Dr. Thomas A. Pearson, de la Asociación Americana del Corazón, el alcohol no debería ser consumido por personas con antecedentes familiares de alcoholismo, triglicéridos elevados o problemas de páncreas, hígado o corazón, incluidos los hipertensos. Tampoco las embarazadas deberían consumirlo. Pero, para la mayoría de la gente, señala que en los abstemios o bebedores ocasionales, la mortalidad por cardiopatías es superior que en aquellos que consumen una o dos copas de alcohol por día. Mientras tanto, el porcentaje de mortalidad aumenta rápidamente en aquellas personas que beben más de tres copas diarias.




VINO TINTO, TANINOS Y BUENA SALUD

La preocupación por una alimentación más sana y un estilo de vida más saludable, es también preocupación de la cultura del vino. Hoy sabemos que el tanino de los vinos tintos, - cuando se practica un consumo moderado- ayuda a mantener más limpias nuestras arterias, contribuyendo a evitar enfermedades cardiovasculares. Asimismo recientes estudios han demostrado que el resveratrol, una sustancia que se encuentra en la piel de la uva negra, puede ayudar a retrasar el envejecimiento y prevenir enfermedades geriátricas como el Alzheimer 


Revisado sep 03 
Distintos estudios científicos han demostrado que los habitantes de los países que siguen la dieta mediterránea y por tanto consumen vino en cantidades moderadas tienen un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Esto llevó a la comunidad científica a estudiar este tema en profundidad, comparando los datos de diferentes países europeos con resultados en muchos casos sorprendentes y contradictorios. Tal fue el caso de Francia. Resultaba paradójico que los franceses mostrasen altos niveles de colesterol, (debido al consumo de mantequillas, natas y quesos) y, sin embargo, presentaran una mortalidad baja por problemas de corazón. A este hecho se le llamó " la paradoja francesa". Más tarde, se observó que los franceses a diferencia de los habitantes de los países nórdicos tomaban en las comidas una copa de vino tinto. 

El poder antioxidante del vino tinto 
A partir de ahí, la atención fue dirigida a los componentes no alcohólicos del vino tinto y al análisis de los taninos. Los taninos son sustancias naturales, astringentes y amargas que proceden de la maceración de los hollejos y de la crianza en madera. Su presencia se percibe en la lengua y en las encías . Los taninos frutales procedentes de la piel de la uva macerada en el mosto son más saludables y finos, mientras que los taninos de la madera son algo más agresivos. 
Pero lo importante es que se descubrió que el pellejo de las uvas negras contiene un amplio rango de compuestos fenólicos. Concretamente ácidos fenólicos, flavonoides y resveratrol que tienen una gran capacidad de proteger a las lipoproteínas LDL de la oxidación. (Inhiben el colesterol malo, que una vez oxidado pasaría a formar una placa de ateroma en la pared de las arterias) . La "paradoja francesa" tenía su explicación : una copa de vino tinto en las comidas contribuye a evitar que las plaquetas sanguíneas se aglutinen. 


Los radicales libres y el envejecimiento 

Hoy se sabe que el proceso de envejecimiento así como la aparición de algunas enfermedades, se debe al efecto de los "radicales libres". Es decir, a ciertas partículas que oxidan nuestras células. 


Tienen un cometido útil en el caso de que nuestro organismo deba luchar contra las bacterias, pero en contrapartida son responsables del endurecimiento de nuestras arterias (arteriosclerosis). 

Podemos combatir los radicales libres consumiendo antioxidantes artificiales (vitamina C, vitamina E, betacarotenos) o recurriendo a una alimentación sana con altas dosis de verduras y frutas frescas, aceite de oliva y vino tinto con moderación. 
El resveratrol y las sirtuinas 
Otra sustancia beneficiosa es el resveratrol, que forma parte de los pigmentos y que protege a la uva contra el ataque de los hongos. Recientemente, un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard ha demostrado que el resveratrol, que abunda en la piel de la uva negra, es capaz de estimular, las sirtuinas, unas enzimas celulares que regulan el envejecimiento de todos los organismos vivos. De todos los compuestos que probaron los investigadores, el que más estimuló a la enzima fue el resveratrol, por lo que el consumo moderado de vino tinto puede ayudar a retrasar el envejecimiento y prevenir enfermedades geriátricas como el Alzheimer. 
Los contenidos en resveratrol del vino son variables según los viñedos y las regiones de producción y se sabe que están en relación con el estímulo de las reacciones de defensa de la vid en respuesta a una infección parasitaria. 
La mayoría de las sustancias beneficiosas se acumulan en el hollejo de la uva. El vino tinto es más beneficioso que el vino blanco debido a su proceso de elaboración, el mosto se macera con la piel y con las pepitas, permitiendo que las sustancias beneficiosas que contiene la piel de la uva pasen al vino. Además, la uva negra es más rica en taninos. Las variedades cabernet sauvignon y tempranillo contienen más polifenoles que el resto. Cuando se trata de vinos españoles hay que recordar que un clima soleado aumenta la presencia de estos pigmentos. 
Muchos de los vinos españoles, elaborados aplicando las modernas técnicas de vinificación, tienen una ventaja añadida: mantienen su contenido saludable en antioxidantes porque no han sido sometidos a los filtrados más enérgicos que se aplican a algunos vinos menores. 
Los beneficios del vino 

1. Acción antiespasmódica 
2. Activación de la secreción biliar 
3. Acción antibacteriana 

4. Efecto antihistamínico, que atenúa las reacciones alérgicas 
5. Protección de las paredes arteriales, al fortalecer el colágeno y la eslatina que las forman 
6. El vino aporta minerales y oligoelementos 
• Magnesio : disminuye el estrés 
• Zinc : mejora las defensas inmunitarias 
• Litio: equilibra el sistema nervioso 
• Calcio y potasio : garantizan un adecuado equilibrio iónico y eléctrico 
7. Se recomienda en casos de anemia ya que contiene medio miligramo de hierro. Además el alcohol ayuda a la absorción del hierro 
8. El consumo de vino tinto moderado durante las comidas palia la pérdida de memoria por insuficiencia circulatoria cerebral propias de personas de edad avanzada. 

9. Actúa contra una enfermedad muy de moda: la anorexia o falta de apetito al estimular los órganos olfativos y gustativos. 

10. Estos beneficios solo se producen con dosis moderados, nunca más de 30 gramos al día

 


EFECTO PROTECTOR DEL VINO SOBRE EL SISTEMA CARDIOVASCULAR


Hoy día es habitual acompañar la comida con un poco de vino. Esta costumbre se ha convertido en un hábito saludable entre la población adulta. Cada vez son más los efectos beneficiosos que conocemos del vino en materia de nutrición y salud. Los resultados de estudios recientemente publicados aportan nueva luz sobre los mecanismos a través de los cuales el vino ejerce un efecto protector sobre el sistema cardiovascular. 


Salud, vino tinto y taninos 
Según el estudio "Efectos del consumo moderado de vino y de la ginebra sobre los marcadores sistemáticos de la arterioclerosis", realizado en el Hospital Clínico de Barcelona por el equipo del Dr. Urbano y con el Dr. Ramón Estruch como investigador principal, beber vino con moderación reduce la mortalidad por infarto y enfermedades cardiovasculares, en general. Además, el vino es un poderoso antioxidante y antiinflamatorio, por lo que actúa como inhibidor en las primeras fases de la arterioesclerosis. 
El estudio, publicado en las revistas Atherosclerosis y American Journal of Clinical Nutrition, incide en que sólo se puede hablar de efectos beneficiosos en el caso de consumo moderado. Asimismo, se han comparado los efectos del consumo moderado de vino con los de un gin tonic sobre varios marcadores relacionados con la aparición y progresión de la arteriosclerosis. A una serie de 40 varones sanos de una edad media de 37 años se le solicitó que consumieran dos vasos de 160 ml de vino al día durante un mes, y después la misma cantidad de alcohol al día (30 g/día) en forma de un gin tonic (100 ml de ginebra con tónica) durante otro mes. La ginebra es una bebida alcohólica prácticamente pura (no contiene polifenoles), por lo que las diferencias que se observaran tras el consumo de vino, y no tras la toma del gin tonic, habría que atribuirlas a los componentes no alcohólicos de vino, principalmente su contenido en polifenoles. 
Actualmente la arteriosclerosis se considera como una enfermedad inflamatoria de las arterias, por lo que se decidió estudiar los efectos de estas dos bebidas sobre una serie de parámetros relacionados con la aparición y desarrollo de la arteriosclerosis, como son las moléculas de adhesión de los monocitos sanguíneos y su capacidad de adhesión de la pared endotelial. Estas moléculas son los puntos de anclaje de las células sanguíneas para poder adherirse primero y después migrar al interior de la pared de los vasos sanguíneos. Una vez dentro de la pared de las arterias se cargan de lípidos y se forma la placa de ateroma, que al inestabilizarse puede dar lugar a un infarto de miocardio o a una trombrosis cerebral. 
En el estudio publicado en la revista Atherosclerosis se ha comprobado que tras el consumo tanto de vino como de ginebra se reducían los niveles sanguíneos de tres marcadores sanguíneos de la inflamación, la proteína C reactiva, el fibrinógeno y la interleukina 1alfa, lo que indica que este efecto es debido al etanol contenido en ambas bebidas. No obstante, sólo tras el consumo de vino se apreció una reducción muy significativa de las moléculas de adhesión monocitarias y endoteliales, por lo que este mayor efecto anti-inflamatorio del vino debía atribuirse a los componentes no alcohólicos del vino, los polifenoles. 
En el estudio publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition se analizó la capacidad de monocitos humanos obtenidos tras el consumo de 30 g de alcohol al día en forma de vino o de ginebra durante un mes de adherirse a una línea de células endoteliales. Se comprobó que tras el consumo de ginebra había una reducción de la adhesión de los monocitos a las células endoteliales, pero después del consumo de vino la adhesión era prácticamente nula. Se trata, pues, de un trastorno funcional de los monocitos debido a la reducción de las moléculas de adhesión de su membrana tras un mes de consumo moderado de vino. Estas células, al tener menos facilidad para penetrar al interior de la pared arterial, retrasarían el inicio y la progresión de la arteriosclerosis. 
En conclusión, los resultados de estos dos estudios recientemente publicados aportan nueva luz sobre los mecanismos a través de los cuales el vino ejerce un efecto protector sobre el sistema cardiovascular. 
MÁS INFORMACIÓN EN ATHEROSCLEROSIS Y AMERICAN JOURNAL OF CLINICAL NUTRITION. 
EFECTOS DEL CONSUMO MODERADO DE VINO Y DE LA GINEBRA SOBRE LOS MARCADORES SISTEMICOS DE LA ARTERIOSCLEROSIS. Estruch R, Sacanella E, Badia Eva, Antúnez, E, Nicolás JM, Fernández-Solá J, Rotilio D, Rubin E, de Gaetano G y Urbano-Márquez A. Atherosclerosis 2004; 80: 225-230. 
DISMINUCIÓN DE LA ADHESIÓN DE LOS MONOCITOS HUMANOS A LAS CÉLULAS ENDOTELIALES TRAS EL CONSUMO MODERADO DE ALCOHOL. Badía E, Sacanella E, Fernández-Solá J, Nicolás JM, Antúnez E, Rotillo D, de Gaetano G, Urbano-Márquez A y Estruch R. American Journal of Clinical Nutrition 2004; 175: 117-123.

Aunque el efecto cardioprotector de la 
mayoría de las bebidas alcohólicas se deba 
probablemente a una elevación de las HDL 
y a la capacidad del alcohol para evitar la 
agregación plaquetaria e incrementar la 
fibrinolisis, el contenido de alcohol del vino 
tinto no puede ser la única explicación a tal 
protección, pues el vino tiene además com- 
puestos polifenólicos y algunas propiedades 
de tales compuestos pueden tener una fun- 
ción importante. Por ello, aunque el alto 
consumo de alcohol esté casi siempre aso- 
ciado con la hipertensión sistémica y deba 
evitarse, hoy se debate si moderadas can- 
tidades de bebidas alcohólicas, especialmen- 
te de vino tinto debieran permitirse en per- 
sonas a riesgo de complicaciones de la 
arteriosclerosis o en la prevención de algu- 
nos tipos de cáncer. 
En este trabajo se actualizan y exami- 
nan críticamente los aspectos de algunos 
de los compuestos fenólicos del vino tinto 
según se ha revelado en estudios en siste- 
mas in vitro e in vivo en animales y en 
humanos, efectos que pudieran estar rela- 
cionados con una protección efectiva a la 
salud, particularmente con la prevención de 
la arteriosclerosis.


VINO TINTO 
Un vaso de vino tinto reduce la mortalidad, retrasa el envejecimiento y evita la obstrucción de las arterias. 

Un vaso de vino tinto en las comidas de dieta mediterránea reduce la mortalidad, retrasa el envejecimiento y evita que la grasa que se ingiere obstruya las arterias, según lo ha explicado el vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad CEU Cardenal Herrera y director del Instituto de Investigación sobre Drogas y Conductas Adictivas (IDYCA), Francisco Javier Romero. 

Tras asegurar que los vinos desalcoholizados poseen las mismas propiedades, pero además están exentos de las consecuencias negativas del alcohol, este experto señala que el vino es capaz de mejorar la capacidad de vida y salud de quien lo consume moderada y regularmente, gracias a sus componentes antioxidantes, indistintamente de si se bebe sólo o con gaseosa ('tinto de verano'). 

Asimismo, Romero destaca que el vino tinto es uno los sistemas de protección natural del organismo "más importante" frente al oxígeno que provoca la oxidación y el consecuente envejecimiento. "La capacidad antioxidante que encontramos en un vaso de vino es equivalente a comerse cinco manzanas, beber 500 mililitros de cerveza, siete vasos de zumo de naranja o 20 vasos de zumo de manzana", cifra este experto. 

Esta capacidad del vino tinto para limitar la oxidación orgánica se encuentra en los polifenoles que hay en la envoltura de la uva, tal y como especifica este especialista, por lo que los vinos desalcoholizados –insiste- presentan las mismas propiedades. Otro de sus beneficios es que "su consumo con la comida, evita que la grasa que estamos ingiriendo se altere y obstruya las arterias". 

LA SALUD Y EL VINO 
Es un tema que presenta gran controversia. ¿Beber o no beber? Los médicos no lo recomiendan como tampoco lo prohíben, pero en caso de que un paciente esté acostumbrado a hacerlo sí se le aconseja el consumo moderado, es decir, entre una y dos copas por día. 

Estudios sucesivos comprobaron que el vino en general, y en particular el vino tinto, contiene ciertas sustancias con capacidad antioxidante que son, entre otros, los denominados polifenoles, presentes también en frutas y verduras. Este poder antioxidante, actúa contra los radicales libres que favorecen el envejecimiento prematuro de los tejidos, la aparición de lesiones en los vasos sanguíneos y la aparición de ciertos tipos de cáncer. Esta acción preventiva antioxidante es más poderosa que las producidas por las vitaminas C y E. 

Vale aclarar que en ciertos casos el consumo de vino presenta peligro, como en aquellos pacientes con problemas hepáticos, con triglicéridos altos, sobrepeso, embarazadas, personas que consumen medicamentos. 

¿PREVIENE EL CÁNCER? 
Según una investigación, publicada en la revista científica Thorax, un vaso de vino tinto por día, puede llegar a prevenir en un 13 por ciento más la aparición de tumores malignos incurables, en comparación con aquellos que no lo toman. Indican los científicos, que el secreto del vino tinto se encuentra en la presencia del tannis, que posee propiedades antioxidantes muy beneficiosas para el ser humano. Además, aseguran expertos españoles, el vino tinto posee el componente de resveratrol, que ayuda a revertir tumores malignos y alarga la vida. 

Asimismo, científicos españoles advierten que beber –de forma moderada- vino tinto podría proteger contra el cáncer de pulmón, aunque el vino blanco podría aumentar el riesgo de padecer este tipo de cáncer. El estudio concluyó que el riesgo mayor por beber vino blanco se debe a la cantidad de etanol que éste contiene. Todos los vinos contienen etanol, que causa mutaciones genéticas, pero en el caso del vino tinto los beneficios contra el cáncer pulmonar superan al daño que dicha sustancia causa en los genes. 

ALIADO EN FUMADORES Y ANCIANOS 
Además, el vino tinto protege a las personas fumadoras porque "contrarresta el efecto hipertensor que provoca el consumo de tabaco", como –recuerda el director del IDYCA del CEU UCH- y lo destaca el estudio realizado por el Departamento de Nutrición y Dietética de la Universidad Harokopio de Atenas. 

En esta línea, Romero explica que en un estudio realizado por la Unidad de Epidemiología de la Universidad Burdeos II en personas mayores de 65 años se observó que el vino protege del envejecimiento cerebral. Según este experto, en esta investigación las personas mayores consumidoras de un vaso de vino al día en las comidas, "reducen razonablemente el riesgo de padecer ciertas demencias asociadas a la edad". 

Entre las propiedades más destacadas del vino, el director del Instituto IDYCA menciona sus componentes anticancerígenos "aún en estudio". No obstante, recuerda que estos beneficios están asociados al consumo moderado de vino "en las comidas" y "sin exceder" la cantidad de un vaso. 

BENEFICIOS E INCONVENIENCIAS 
Los beneficios del consumo moderado de vino, derivan de una serie de sustancias no nutritivas que ejercen numerosas funciones en el organismo, muchas de las cuales están siendo estudiadas y son: Flavonoides (quercitina) y antocianos (pigmentos vegetales presentes sobre todo en la uva negra). Durante los procesos que tienen lugar en las células se generan sustancias potencialmente nocivas para el organismo (radicales libres) y que se relacionan con arteriosclerosis, tumores y con el propio envejecimiento. Estudios recientes ponen de manifiesto que los antioxidantes naturales pueden bloquear la formación de dichas sustancias. 

Pero no se ha de olvidar el inconveniente del contenido en alcohol y todos los efectos negativos sobre el organismo que conlleva el abuso de cualquier bebida alcohólica, incluida la del vino tinto. 

Las personas habituadas a beber vino, deben saber que no es saludable tomar más de dos vasos al día (125 cc cada vaso). Para quienes no lo toman, el mismo beneficio se consigue siguiendo habitualmente una alimentación variada que incluya verduras y frutas frescas, entre ellas la uva. 

EN ENFERMEDADES PERIODONTALES 
En un estudio publicado por la Asociación Americana de Investigación Dental, se informa que varios componentes del vino tinto pueden ser muy útiles para la prevención de las enfermedades inflamatorias periodontales (enfermedades que inflaman y destruyen las estructuras que rodean y sostienen los dientes, sobre todo las encías, el hueso y la capa externa de la raíz del diente). 

Un ejemplo de ello es la periodontitis, enfermedad infecciosa progresiva que afecta a las encías y a los huesos que las rodean y que soportan los dientes, esta enfermedad es la culpable de que los dientes se muevan e incluso que se pierdan. 

Gracias a este descubrimiento, crece el placer de tomar una copa de vino con las comidas, pues además de ser un lujo para el paladar y de poseer distintas cualidades para la salud, también cuidará las encías. El estudio en cuestión ha sido elaborado por la Universidad de Laval (Canadá), y en él se puede apreciar cómo los polifenoles del vino tinto inhiben y eliminan la producción de los radicales libres que realizan los macrófagos al controlar las proteínas intracelulares que participan en su liberación. 

ALIADO DE LA BELLEZA 
Que una copa diaria de vino favorece la circulación sanguínea ya lo hemos escuchado. Pero ahora el término vinoterapia no sólo se refiere a los beneficios de esta bebida, sino también a sus bondades en la piel. Todo se debe principalmente a los polifenoles que contienen las uvas, materia prima del vino, los cuales actúan como antioxidantes y regeneradores de las células muertas de la epidermis. Las regiones famosas por sus viñedos no han querido, por supuesto, desaprovechar esto, por lo que han instalado spas donde ofrecen tratamientos medicinales y estéticos a base de vino. Francia, España, Italia, Canadá, Estados Unidos, Argentina y Chile son los países donde existen estos centros. 
Además de mejorar el aspecto de la piel, el vino también posee propiedades que alivian los calambres musculares, contrarrestan las várices, disminuyen el riesgo de hemorroides, suben las defensas, mejoran la artritis, combaten las alergias y reducen la tensión arterial. La vinoterapia se aplica a través de distintos métodos: baños termales, envolturas de sudación, masajes corporales..., en fin. Existen centros estéticos especializados que realizan tratamientos específicos como el peeling facial de vino tinto

POLIFENOLES DEL VINO Y SALUD HUMANA 
Dr. Federico Leighton y Dra. Inés Urquiaga. 
Sin duda la capacidad antioxidante del vino está directamente relacionada con su contenido en polifenoles. El tipo de polifenoles determina en ultimo término su capacidad antioxidante y su concentración cambia según variedad, área de producción, técnicas agrarias, proceso de vinificación, vendimia , año, edad, etc. La contribución de cada compuesto en particular depende no solo de su concentración y de su calidad antioxidante sino que también de su interacción con otros componentes. Numerosos estudios in vitro demuestran el efecto protector del vino sobre la oxidación de las LDL, lo que podría explicar su efecto in vivo. Los estudios de ingestión aguda demuestran que la ingestión de vino tinto esta asociada a un aumento de la capacidad antioxidante del plasma, vale decir que, en algún grado será necesario determinar, qué componentes antioxidantes del vino son absorbidos en el tubo digestivo alcanzando concentraciones plasmáticas suficientes para proteger a las LDL de la oxidación. 

Los estudios de intervención a largo plazo demuestran que el consumo moderado y regular de vino eleva la capacidad antioxidante del plasma, la resistencia de las LDL a la oxidación y el contenido total de polifenoles plasmáticos. De nuestro estudio en particular, podemos agregar además, que el consumo de una dieta rica en frutas y verduras eleva por si misma la capacidad antioxidante del plasma y el contenido de polifenoles plasmáticos, factores fuertemente incrementados con la suplementación con vino. 

En el estudio realizado en nuestro laboratorio se observa que una dieta rica en grasas induce daño oxidativo en el DNA, mientras que una dieta rica en frutas y verduras protege. Claramente el consumo moderado y regular de vino tinto previene el daño oxidativo al DNA inducido por una dieta rica en grasas y confiere protección adicional en una dieta rica en frutas y verduras. Estos resultados concuerdan con evidencias epidemiológicas que muestran el rol protector de frutas, verduras y vino en la reducción de ciertos tipos de cancer 50. 

Nuestro estudio, además, muestra que el consumo moderado y regular de vino tinto protege la función endotelial. Cada vez hay mas evidencias que asocian disfunción endotelial con hipercolesterolemia, hipertensión, tabaquismo, diabetes y otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. Se ha postulado a la disfunción endotelial como el evento primordial en la cadena de fenómenos que lleva a la formación de ateromas. La explicación causal probablemente esta relacionada con el aporte de antioxidantes, que hace el vino tinto, que protegerían al oxido nítrico, principal regulador de la función endotelial y que es producido por las células endoteliales. Los antioxidantes del vino tinto, polifenoles, particularmente flavonoides, serían los responsables de la mantención de la actividad vascular, especialmente en los individuos que ingirieron dieta grasa la que induce estrés oxidativo. 


VINO REDUCE ARTERIOSCLEROSIS Y COLESTEROL 
Un estudio elaborado por el Hospital Clínic de Barcelona confirmó que el consumo moderado de vino tiene efectos saludables en el sistema cardiovascular. 

El Hospital Clínic de Barcelona y la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN), presentaron en la sede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación un estudio europeo sobre vino y enfermedades cardiovasculares. 

Concluyeron que xuatro vasos diarios en hombres y dos en mujeres reducen en un 30% el factor causante de la arterioesclorosis. La bebida disminuye, además, en un 96% el colesterol malo. 
La investigación pone de manifiesto lo que ya otros estudios anunciaban desde hace más de una década: las cualidades de antioxidante y antinflamatorio del vino ocasionan un efecto inhibidor en las primeras fases de la arterioesclerosis. 

La novedad del estudio radica en que por primera vez se analizó la influencia de la ingesta de alcohol en humanos, a diferencia de otros que extraían conclusiones a partir de análisis epidemiológicos. 
En otros trabajos, los científicos se habían limitado a comprobar que la población que tomaba una cierta cantidad de alcohol presentaba menor riesgo cardiovascular quelos abstemios. 

Dirigido por el equipo de Álvaro Urbano Márquez, jefe del servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic, el estudio arroja luz sobre los mecanismos del actuación del vino, cuya ingesta en pequeñas cantidades reduce la mortalidad causada por infartos y enfermedades cardiovasculares. 

El objetivo del estudio europeo Vino y enfermedades cardiovasculares, de 3 años de duración, fue estudiar los mecanismos que intervienen en la reducción del riesgo coronario en los consumidores moderados de vino. 

Comprobaron, así, que el consumo moderado de vino, como bebida rica en polifenoles, tiene efectos positivos sobre la salud, mensaje que viene transmitiendo la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN) desde su creación en 1992, cuando surgieron las primeras noticias sobre los resultados de investigaciones científicas en relación a los valores nutricionales y las propiedades beneficiosas.


VINO TINTO CONTRARRESTARÍA EFECTOS DAÑINOS DEL TABACO 
ATENAS.- Científicos griegos del Hospital Universitario de Atenas demostraron que el vino tinto podría contrarrestar los dañinos efectos del tabaco a nivel de vasos sanguíneos. 
Los cardiólogos John Lakakis y Christos Papamichael, autores de la investigación, dicen que hay suficientes sustancias benéficas en dos vasos de vinos como para paliar los efectos tóxicos de un cigarrillo. 
En la reunión anual del Congreso Europeo de Cardiología señalaron, por ejemplo, que los polifenoles que hay en la bebida ayudan a restablecer el daño en las arterias observables una hora después de que se ha fumado, pero que no creen que su efecto benéfico se note en los fumadores crónicos. 
Fuente: Tercera digital. 
En 1991, ante 35 millones de telespectadores norteamericanos, los doctores Curt Ellison y Serge Renaud presentaron la idea de que la menor mortalidad cardiovascular de los franceses se debía a su consumo diario de 300 a 400 ml. de vino. En efecto, a pesar de tener iguales niveles de colesterol en la sangre, la tasa de mortalidad cardiovascular en Francia es un tercio de la observada en EE.UU. Esta revelación desencadenó en todo el mundo gran interés por confirmar el papel beneficioso del vino consumido regularmente y con moderación, y por describir el modo cómo esto ocurre en el organismo. 
En el simposio "Salud Pública y Consumo Moderado de Vino", realizado en Noviembre de 1997 en la Pontificia Universidad Católica, especialistas internacionales y expertos nacionales revisaron evidencia epidemiológica que demuestra el efecto beneficioso del consumo moderado de vino -y quizá de otras bebidas alcohólicas- sobre el sistema cardiovascular. Al término de la jornada una mesa redonda permitió generar algunos consensos entre los participantes: 
• La ingestión segura de vino y otras bebidas alcohólicas es de 2 tragos diarios para hombres y 1 para mujeres. 
• El patrón de consumo saludable es aquel que atiende a la cantidad, a la oportunidad y a la frecuencia o regularidad del consumo. El patrón de consumo más saludable es el regular y ojalá diario, de 1 o 2 copas de vino, especialmente durante las comidas. El momento mas oportuno para consumir vino es aquel en el cual no se requiera una posterior alerta maxima de los sentidos. 
• La evidencia científica actual favorece el consumo de vino sobre el de otras bebidas alcohólicas. La preeminencia del vino como factor beneficioso se explicaría, por una parte, porque se consume durante las comidas y, por otra, por los flavonoides, compuestos del tipo de los polifenoles, que el vino contiene, en particular el vino tinto. 
• La población chilena -igual que otras- debería beneficiarse con el consumo moderado y regular de vino. 
• La moderación en el consumo de bebidas alcohólicas se adquiere y se aprende en familia. El entorno familiar es preciso para que los niños y los jóvenes adquieran el hábito de la moderación, bebiendo en las horas de las comidas, junto a sus padres. Otros entornos no son seguros para que niños y/o jovenes consuman bebidas alcohólicas. 
• Hay personas que no deben consumir bebidas alcohólicas. Mujeres embarazadas no deben consumir bebidas alcohólicas, a menos mientras no haya una evaluación concluyente de posibles riesgos. Alcohólicos o bebedores problema, sólo pueden consumir en caso de que el médico tratante se los aconseje explícita y precisamente. Personas con daño hepático y, en general, personas en tratamiento médico o recibiendo fármacos, deberán consultar a su médico. 


Consumo de vino tinto podría reducir riego de cáncer ovárico 
Las mujeres consumidoras ocasionales y moderadas de vino tinto podrían reducir el riesgo de cáncer ovárico, según indicaron científicos del Instituto de Investigación Médica de Queensland, Australia. El estudio demostró que los bajos niveles de consumo, incluso una copa a la semana, estaba asociados con un 20% menos de riesgo de cáncer ovárico, mientras que aquellas mujeres que bebían una o dos copas al día, así como las abstemias, tenían la mitad de las posibilidades de desarrollar un cáncer de este tipo. 

Dirigida por el científico australiano Penny Webb, esta investigación señaló que las mujeres que consumen otro tipo de bebidas como la cerveza o espirituosas no obtuvieron los mismos beneficios y su riesgo de desarrollar la enfermedad no se diferenció claramente de las no bebedoras. 

Tras cinco años de estudio sobre el cáncer ovárico, Webb y su equipo analizaron y compararon los datos de 696 mujeres afectadas de cáncer ovárico y 786 mujeres sin esta enfermedad, entre los 18 y los 79 años.

Investigadores británicos aseguran en un reciente estudio publicado en la revista Nature que los mayores niveles de procianidinas, que se encuentran en un compuesto del vino tinto, tienen potentes efectos protectores para los vasos sanguíneos. 

Aún así, los investigadores matizan que los vinos tintos de regiones del suroeste francés y Cerdeña, en donde se sigue haciendo vino de manera artesanal y los habitantes tienden a ser longevos, tienen mayores niveles de este compuesto, quizás derivado del modo de elaboración tradicional. De hecho, estos vinos tienen niveles sorprendentemente altos de procianidinas, entre 5 y 10 veces más que los vinos producidos en otros lugares. Pero lo importante del estudio es que los polifenoles que contienen estos vinos participan activamente en el cuidado de las arterias ya que se convierten en un potente protector. 

Estos hallazgos sugieren que, aunque tomar una copa o dos al día puede ser beneficioso para el sistema circulatorio, no todos los vinos tintos suministran las mismas cantidades de polifenoles. Así y según Matt Kaeberlein, profesor de patología en la Universidad de Washington "la relación entre las procianidinas y la vasodilatación es interesante” pero a pesar de ello, los expertos consideran que el aumento de la longevidad humana relacionado con el consumo moderado del alcohol no es exclusivo del vino y, por tanto no puede ser resultado exclusivo de las procianidinas y polifenoles, advirtió este experto. 

Por su parte, el Dr. Johan Auwerx del Instituto de genética, biología celular y molecular de Illkirch, Francia señala que es posible que “muchos compuestos presentes en el vino tinto tengan beneficios para la salud y su acción combinada pueda contribuir a la relación entre el consumo de vino y la longevidad", aseguró Auwerx quién matiza que "a pesar de estos efectos saludables potenciales, yo no me apresuraría a recomendar el vino como un elixir", agregó.



Beber vino vinculado a menor riesgo de cáncer de pulmón


El examen de varios estudios previos encontraron una posible correlación entre los diferentes tipos de alcohol y el cáncer de pulmón, pero no con el vino. 



Beber vino se asocia con un menor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, según un meta-análisis publicado en la edición de noviembre de Cancer marcadores epidemiológicos y de prevención. Los que consumen más de una ración de cerveza o bebidas alcohólicas en cualquier cantidad, sin embargo, se determinó que tienen un alto riesgo. 

De acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer, el cáncer de pulmón es la causa principal del mundo de las muertes relacionadas con el cáncer. Mientras el consumo de tabaco ha sido identificado como el mayor factor de riesgo, un número importante de casos de cáncer de pulmón-no están relacionados con el uso del tabaco. "Un posible vínculo entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer de pulmón ha sido durante mucho tiempo se especuló", escribió Chun Chao, investigador asociado en el departamento de investigación y evaluación en el Kaiser Permanente, el sur de California, y autor del análisis. 

Chao recopilado datos de 10 estudios en los Estados Unidos y Canadá, así como la República Checa, España y Uruguay, que rastrean el consumo de alcohol y tabaco en los fumadores excluidos de la base de participantes. En el grupo de participantes que no fuman 453751, 4119 casos de cáncer de pulmón surgieron durante la observación, que para algunos de los estudios osciló hasta 10 años. 

Chao organizó los datos según el tipo de bebida preferida y de la cantidad de alcohol se consume normalmente por día. Él creó dos categorías de la cantidad de alcohol consumida: hasta 13 gramos de alcohol por día, o más de 13 gramos de alcohol por día. Chao determinó que alrededor de 13 gramos (18ml) de alcohol se correlaciona con un trago: 150ml de vino, la cerveza de 330ml o 40ml de licor. 

Cuando Chao comparación casos de cáncer de pulmón en contra de la frecuencia y el tipo de bebidas consumidas, los resultados mostraron que los bebedores de vino tenían un riesgo menor de cáncer de pulmón en comparación con nondrinkers, independientemente de su nivel de consumo. Ellos también mostraron un riesgo menor que aquellos que bebieron otros tipos de alcohol. Beber menos de un vaso de vino por día correlacionado a un 23 por ciento menos riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, y beber uno o más vasos por día es igual a un 22 por ciento menos riesgo en comparación con nondrinkers. 

Los que bebieron menos de una cerveza por día eran la única otra categoría que mostró un menor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, con el 22 por ciento más baja en comparación con nondrinkers oportunidad. Beber una cerveza o más por día, sin embargo, se asoció con un 25 por ciento mayor riesgo de cáncer de pulmón, mientras que beber bebidas alcohólicas en cualquier cantidad se asoció con un 40 por ciento más riesgo. Los resultados sólo fueron estadísticamente significativos en los hombres, sin embargo, no las mujeres. 

Chao advirtió que sus conclusiones no necesariamente muestran una relación directa de causa y efecto entre el consumo de alcohol y el cáncer de pulmón. Sin embargo, se especuló que beber vino no se correlaciona con un riesgo añadido de cáncer de pulmón por dos razones principales. La primera es que el vino no contiene ciertas sustancias cancerígenas, como las nitrosaminas, ligado al cáncer de compuestos elaborada a veces se encuentra en las bebidas y los productos conservados con nitritos. En segundo lugar, los productos químicos antioxidantes, que se cree que tienen propiedades contra el cáncer, se encuentran en mayor abundancia en el vino y pueden compensar cualquier riesgo añadido de que viene con la ingestión de alcohol en sí. 

Chao dijo, sin embargo, que los resultados no pueden traducirse a la población en general debido a que el estudio no es clínico. "El me informó de las asociaciones no puede interpretarse como causal en este momento, [y] necesitamos más pruebas para la inferencia causal", dijo Chao. "Hacen falta más estudios para comprender el efecto del alcohol sobre el riesgo de cáncer de pulmón." 



Drinking Wine Linked to Lower Risk of Lung Cancer


Examination of several previous studies found a possible correlation between different types of alcohol and lung cancer, but not with wine


Drinking wine is associated with a lower risk of developing lung cancer, according to a meta-analysis published in the November issue of Cancer Epidemiological Markers & Prevention. Those who consume more than one serving of beer or spirits in any amount, however, were found to have an elevated risk. 
According to the American Cancer Society, lung cancer is the leading cause of the world's cancer-related deaths. While smoking has been identified as the greatest risk factor, a significant number of lung-cancer cases are unrelated to tobacco use. "A possible link between alcohol consumption and risk of lung cancer has long been speculated," wrote Chun Chao, research associate at the department of research and evaluation at Kaiser Permanente, Southern California, and author of the analysis. 
Chao compiled data from 10 studies in the United States and Canada, as well as the Czech Republic, Spain and Uruguay, which tracked alcohol consumption and excluded tobacco smokers from the participant base. In the pool of 453,751 nonsmoking participants, 4,119 lung cancer cases arose during observation, which for some of the studies ranged up to 10 years. 
Chao organized the data according to the type of beverage preferred and how much alcohol was typically consumed per day. He created two categories for the amount of alcohol consumed: up to 13 grams of alcohol per day, or more than 13 grams of alcohol per day. Chao determined that around 13 grams (18ml) of alcohol correlates to one drink: 150ml of wine, 330ml of beer or 40ml of liquor. 
When Chao compared instances of lung cancer against the frequency and type of beverage consumed, the results showed that wine drinkers had a lower risk of lung cancer compared to nondrinkers, regardless of their level of consumption. They also showed a lower risk than those who drank other types of alcohol. Drinking less than one glass of wine per day correlated to a 23 percent lower risk of developing lung cancer, and drinking one or more glasses per day was equal to a 22 percent lower risk when compared to nondrinkers. 
Those who drank less than one beer per day were the only other category that showed a lower risk of developing lung cancer, with 22 percent lower chance compared to nondrinkers. Drinking one beer or more per day, however, was associated with a 25 percent greater risk of lung cancer, while drinking spirits in any amount was associated with a 40 percent greater risk. The results were only statistically significant in men, however, not women. 
Chao cautioned that his findings do not necessarily show a direct cause-and-effect relationship between alcohol consumption and lung cancer. However, he speculated that drinking wine did not correlate to an added risk of lung cancer for two main reasons. The first is that wine does not contain certain carcinogens, such as nitrosamines, cancer-linked compounds sometimes found in brewed beverages and products preserved with nitrites. Second, antioxidant chemicals, which are believed to have anti-cancer properties, are found in greater abundance in wine and may offset any added risk that comes with ingesting the alcohol itself. 
Chao said, however, that the results cannot be translated to the general population because the study is not clinical. "The associations I reported cannot be interpreted as causal at this moment, [and] we need more evidence for causal inference," Chao said. "We also need more studies to understand the effect of heavy drinking on lung cancer risk." 

Bebedores ocasionales y que a su vez hacen ejercicio moderado con más posibilidades de alargar su vida 



Un estudio a largo plazo de cerca de 12000 personas en Dinamarca, encontró una reducción del riesgo de enfermedades que amenazan la vida de los que ambos bebieron alcohol y el ejercicio regular. 



Activa, responsable bebedores recibió algunas buenas noticias de un estudio publicado en Enero 9 de la Revista Europea del Corazón. El estudio concluyó que el consumo moderado de alcohol y el ejercicio moderado se asocian, ambos, con una vida útil más larga, pero, más importante, el beneficio aumenta cuando los dos se combinan comportamientos. 

"El menor riesgo de muerte por todas las causas se observó entre la actividad física, los bebedores moderados, y el mayor riesgo entre los físicamente inactivos y no vino", dijo Østergaard Pedersen, el autor principal del estudio y un investigador en el Instituto Nacional de Salud Pública de la Universidad del Sur de Dinamarca en Copenhague. Bebedores moderados, que también ejercen probabilidades de vivir más tiempo, el estudio considera 
Un estudio a largo plazo de cerca de 12000 personas en Dinamarca, encontró una reducción del riesgo de enfermedades que amenazan la vida de los que ambos bebieron alcohol y el ejercicio regular 
Jacob Gaffney 
Publicado: martes, 15 de enero de 2008 
Activa, responsable bebedores recibió algunas buenas noticias de un estudio publicado en Enero 9 de la Revista Europea del Corazón. El estudio concluyó que el consumo moderado de alcohol y el ejercicio moderado se asocian, ambos, con una vida útil más larga, pero, más importante, el beneficio aumenta cuando los dos se combinan comportamientos. 

"El menor riesgo de muerte por todas las causas se observó entre la actividad física, los bebedores moderados, y el mayor riesgo entre los físicamente inactivos y no vino", dijo Østergaard Pedersen, el autor principal del estudio y un investigador en el Instituto Nacional de Salud Pública de la Universidad del Sur de Dinamarca en Copenhague. "Ni la actividad física por sí sola ni el consumo de alcohol puede revertir completamente el aumento en el riesgo asociado con la abstención de alcohol y la falta de actividad física. Por lo tanto, ambos moderados a altos niveles de actividad física y un moderado consumo de alcohol son importantes para reducir el riesgo de enfermedades del corazón y mortales Muertes por todas las causas. " 

Según la investigación, que fue co-producida por Morten Grønbæk, director de investigación en el Instituto, los estudios anteriores han encontrado moderada potable que se asoció con un menor riesgo de enfermedades del corazón, mientras que otros estudios han encontrado la misma para el ejercicio. Sin embargo, este es el primer estudio para examinar una combinación de los dos, según los autores del estudio. Esto, dijeron, es especialmente útil para los médicos ya que el consumo de alcohol y los hábitos de ejercicio son piezas de información fácil de obtener de los pacientes-y ambos pueden ser modificados en consecuencia. 

Los investigadores retiraron datos sobre 11914 daneses matriculados en el Copenhagen City Heart mayor estudio, en la que los participantes "salud fue supervisado durante 20 años, a partir de los finales de los 70 y principios de los 80. En ese estudio, los temas de los patrones de consumo de alcohol y el ejercicio se registraron, así como otros factores de estilo de vida, como el hábito de fumar y el estado socioeconómico. Durante los 20 años, 1242 casos mortales de las enfermedades del corazón y 5901 las muertes por cualquier causa se registraron. 

Cuando se compararon las tasas de muerte con el alcohol y los patrones de ejercicio, los investigadores encontraron que el riesgo era más bajo entre los hombres y las mujeres que bebieron entre uno a 14 tragos por semana, y también ejerce ritmo durante más de cuatro horas a la semana. Esos hombres eran 30 por ciento menos probabilidades de morir por cualquier causa y las mujeres eran 49 por ciento menos probabilidades de morir. Tarifas de enfermedades del corazón también son igualmente menor entre estas personas. 

La físicamente inactivas tienen el más alto riesgo de muerte, independientemente de los hábitos, y dentro de cada nivel de actividad física moderada la bebedores tenían el menor riesgo de muerte por todas las causas. Los investigadores señalaron, sin embargo, que los resultados del estudio están destinados a destacar la importancia de que todos los responsables de alrededor, el comportamiento sano, que advirtió contra la adopción sólo piezas fuera de la investigación. 

"Nuestro estudio muestra que los dos están físicamente activo y beber una cantidad moderada de alcohol es importante para reducir el riesgo de ambos mortales enfermedades del corazón y de muerte por todas las causas," dice Grønbæk. 

"Para los hombres y las mujeres, realizar actividad física se asoció con un riesgo significativamente menor para los mortales las enfermedades del corazón y todas las causas de mortalidad de ser físicamente inactivos, y el consumo de alcohol se asoció con un menor riesgo de enfermedad cardíaca fatal que la abstención", Añadió. "Una ingesta semanal moderado de alcohol reduce el riesgo de mortalidad por todas las causas entre los hombres y las mujeres, mientras que el riesgo entre los bebedores de pesados es similar a nondrinkers". 

Según la investigación, que fue co-producida por Morten Grønbæk, director de investigación en el Instituto, los estudios anteriores han encontrado moderada potable que se asoció con un menor riesgo de enfermedades del corazón, mientras que otros estudios han encontrado la misma para el ejercicio. Sin embargo, este es el primer estudio para examinar una combinación de los dos, según los autores del estudio. Esto, dijeron, es especialmente útil para los médicos ya que el consumo de alcohol y los hábitos de ejercicio son piezas de información fácil de obtener de los pacientes-y ambos pueden ser modificados en consecuencia. 

Los investigadores retiraron datos sobre 11914 daneses matriculados en el Copenhagen City Heart mayor estudio, en la que los participantes "salud fue supervisado durante 20 años, a partir de los finales de los 70 y principios de los 80. En ese estudio, los temas de los patrones de consumo de alcohol y el ejercicio se registraron, así como otros factores de estilo de vida, como el hábito de fumar y el estado socioeconómico. Durante los 20 años, 1242 casos mortales de las enfermedades del corazón y 5901 las muertes por cualquier causa se registraron. 

Cuando se compararon las tasas de muerte con el alcohol y los patrones de ejercicio, los investigadores encontraron que el riesgo era más bajo entre los hombres y las mujeres que bebieron entre uno a 14 tragos por semana, y también ejerce ritmo durante más de cuatro horas a la semana. Esos hombres eran 30 por ciento menos probabilidades de morir por cualquier causa y las mujeres eran 49 por ciento menos probabilidades de morir. Tarifas de enfermedades del corazón también son igualmente menor entre estas personas. 

La físicamente inactivas tienen el más alto riesgo de muerte, independientemente de los hábitos, y dentro de cada nivel de actividad física moderada la bebedores tenían el menor riesgo de muerte por todas las causas. Los investigadores señalaron, sin embargo, que los resultados del estudio están destinados a destacar la importancia de que todos los responsables de alrededor, el comportamiento sano, que advirtió contra la adopción sólo piezas fuera de la investigación. 

"Nuestro estudio muestra que los dos están físicamente activo y beber una cantidad moderada de alcohol es importante para reducir el riesgo de ambos mortales enfermedades del corazón y de muerte por todas las causas," dice Grønbæk. 

"Para los hombres y las mujeres, realizar actividad física se asoció con un riesgo significativamente menor para los mortales las enfermedades del corazón y todas las causas de mortalidad de ser físicamente inactivos, y el consumo de alcohol se asoció con un menor riesgo de enfermedad cardíaca fatal que la abstención", Añadió. "Una ingesta semanal moderado de alcohol reduce el riesgo de mortalidad por todas las causas entre los hombres y las mujeres, mientras que el riesgo entre los bebedores de pesados es similar a nondrinkers".


Moderate Drinkers Who Also Exercise Likely to Live Longer, Study Finds


A long-term study of nearly 12,000 people in Denmark found a reduced risk of life-threatening ailments among those who both drank alcohol and exercised regularly 
Active, responsible drinkers got some good news from a study published Jan. 9 in the European Heart Journal. The study concluded that moderate consumption of alcohol and moderate exercise are both associated with longer life but, more important, the benefit increases when the two behaviors are combined. 
"The lowest risk of death from all causes was observed among the physically active, moderate drinkers, and the highest risk among the physically inactive non- and heavy drinkers," said Østergaard Pedersen, the study's lead author and a researcher at the National Institute of Public Health at the University of Southern Denmark in Copenhagen. "Neither physical activity alone nor alcohol intake can completely reverse the increased risk associated with alcohol abstention and lack of physical activity. Thus, both moderate to high levels of physical activity and a moderate alcohol intake are important for lowering the risk of fatal heart disease and deaths from all causes." 
According to the research, which was co-authored by Morten , director of research at the Institute, previous studies have found moderate drinking to be associated with a lower risk of heart disease, while other studies have found the same for exercise. However, this is the first study to examine a combination of the two, according to the study's authors. This, they said, is especially helpful for physicians since alcohol consumption and exercise habits are pieces of information easily obtained from patients—and both can be modified accordingly. 
The researchers pulled data on 11,914 Danes enrolled in the larger Copenhagen City Heart study, in which the participants' health was monitored over about 20 years, beginning in the late '70s and early '80s. In that study, the subjects' patterns of alcohol consumption and exercise were recorded, as well as other lifestyle factors, such as smoking habits and socioeconomic status. Over the 20 years, 1,242 cases of fatal heart disease and 5,901 deaths from any cause were recorded. 
When they compared the rates of death to alcohol and exercise patterns, the researchers found that the lowest risk was among men and women who drank between one to 14 drinks per week and also exercised briskly for more than four hours per week. Such men were 30 percent less likely to die by any cause and women were 49 percent less likely to die. Rates of heart disease were also similarly lower among these people. 
The physically inactive had the highest risk of death, regardless of drinking habits, and within each level of physical activity the moderate drinkers had the lowest risk of death from all causes. The researchers pointed out, however, that the study results are meant to highlight the importance of all-around responsible, healthy behavior; they cautioned against taking only pieces away from the research. 
"Our study shows that being both physically active and drinking a moderate amount of alcohol is important for lowering the risk of both fatal heart disease and death from all causes," Grønbæk said. 
"For both men and women, being physically active was associated with a significantly lower risk for both fatal heart disease and all-cause mortality than being physically inactive; and drinking alcohol was associated with a lower risk of fatal heart disease than abstaining," he added. "A weekly moderate alcohol intake reduced the risk of all-cause mortality among both men and women, whereas the risk among heavy drinkers was similar to nondrinkers." 

Compound Found in Red Wine Could Reduce Hypertension in Postmenopausal Women, Study Finds


Research from Spain performed on rats shows that polyphenols found naturally in red wine may keep blood vessels healthy in older, hypertensive women 
Compounds found in red wine could potentially help ease hypertension in postmenopausal women, according to a study that will be published in the April 2008 issue of the medical journal Hypertension. Women who have gone through menopause are at a greater risk of hypertension than men of the same age, underlining the need to identify potential therapeutic measures, the study's authors wrote. 
"The present findings may help to explain the potential benefit of red-wine polyphenols as a therapeutic agent for preventing menopausal vascular complications," the authors wrote, "especially in hypertensive women." The red-wine compounds, it was found, may help reduce hypertension as well as the complications associated with it, such as inflammation of the arteries, a restricted aorta or oxidative stress on the blood vessels. 
The study was led by Rocío López-Sepúlveda, a researcher at the department of pharmacology at the University of Granada, who noted in the study text that previous research has found that red-wine polyphenols can offer protection against cardiovascular disease. One such polyphenol, resveratrol, has shown potential for possibly treating and preventing myriad disorders, such as cardiovascular diseases, pulmonary disorders and some forms of cancer. Other red-wine polyphenols may hold promise for fighting prostate cancer. But the compounds' effects on women's blood vessels was important to research, the study noted, because a woman's risk of hypertension before menopause is below that of a similarly aged man, but it can rise significantly after menopause. 
The study, which also included research from the University Complutense of Madrid, used female rats that were genetically engineered to have high blood pressure. The researchers then stimulated menopause by removing the rats' ovaries, after which time the rats' blood pressure rose (due to their altered DNA). The scientists treated half the rats with a mixture of several types of red-wine chemicals associated with improved circulation, including resveratrol, for a period of five weeks. The remaining rats served as a control group, and received only water along with their diet. 
After five weeks, the scientists examined the rats' blood vessels. They found that the high blood pressure had been alleviated in the rats that received a regular red-wine-compound treatment added to their food. The rats had more relaxed aortas, healthier linings to the veins and arteries, as well as less oxidative stress—all of which are associated with lower blood pressure. 
The researchers noted that previous studies on red-wine compounds and their effects on estrogen-related disease risks did not involve mammals, reducing the applicability of the results to humans. This study, however, hoped to show that treating estrogen-deficient mammals with red-wine compounds could produce similar results. The use of genetically engineered rats with their ovaries removed, the study text states, is an established method of research that emulates women who have gone through menopause. 
The scientists cautioned, however that while their results indicate that the risk of hypertension in postmenopausal women could potentially be reduced through the use of regular red-wine-chemical supplements, the results may not extend to women who drink red wine. Not only was red wine itself not used in the study, the authors noted that the exact mechanisms involved in red-wine polyphenols alleviating high blood pressure remain unclear, and require further study.

 
Researchers Look to Red-Wine Compounds for Alzheimer's Cure

Polyphenols, including resveratrol, can control proteins that build up in brain cells and inflict damage; more research needed 
Two teams of researchers from opposite sides of the country say they may have figured out how compounds found in red wine combat the onset of Alzheimer's disease. Now they are focusing their efforts into developing a possible treatment or cure. 
Scientists at UCLA, in collaboration with a team at Mt. Sinai School of Medicine in New York, recently announced their findings that grape seed-derived polyphenols block and neutralize the toxic plaques that build up in the brains of Alzheimer's patients and kill brain cells. Two proteins known as amyloid-beta peptides are associated with Alzheimer's. These long protein strands tend to clump together, forming plaques that kill surrounding brain cells. The UCLA and Mt. Sinai researchers found that the grape polyphenols blocked the formation of the plaques. They also found that the polyphenols decreased the toxicity of the plaques when the compounds were bonded with amyloid-beta peptides before being added to brain cells. 
"If the amyloid-beta proteins can't assemble, toxic aggregates can't form, and thus there is no toxicity," said co-author David Teplow, a UCLA neurology professor, in a statement. "Our work in the laboratory, and Mt. Sinai's Dr. Giulio Pasinetti's work in mice, suggest that administration of the compound to Alzheimer's patients might block the development of these toxic aggregates, prevent disease development and also ameliorate existing disease." Earlier research by Pasinetti also found that Cabernet Sauvignon reduces the levels of amyloid-beta peptides in mice's brains. 
The results were published in the Nov. 21 issue of the Journal of Biochemistry. Teplow also said that questions remain about whether the best potential treatment will be natural polyphenols or a synthesized lab version. "The answer depends on the therapeutic dose determined in clinical trials and whether dietary introduction of the polyphenols will produce these levels in the brain," he said. "It may be possible, for example, to create a pill that concentrates the appropriate polyphenols and thereby produces therapeutic doses in the brain." 
The UCLA team isn't the only one making progress in the fight against Alzheimer's. In mid-November, speaking at the Society for Neuroscience's annual meeting in Washington, D.C., researcher Valorie Vingtdeux, of the Manhasset, N.Y., based Feinstein Institute for Medical Research, offered an alternative theory for how red-wine compounds may help in the fight against Alzheimer's. Vingtdeux and her team have found that the red wine compound resveratrol appears to activate a specific enzyme that controls amyloid-beta peptide levels. 
The enzyme is called AMPK. When levels of adenosine triphosphate (ATP), the molecule used by cells as an energy source, drop, AMPK is activated. The enzyme prepares the body's cells for the metabolic change. Vingtdeux observed that it also lowers amyloid-beta levels. In her research, overseen by noted Alzheimer's researcher Philippe Marambaud, she found that resveratrol also activates AMPK, which then lowers the amount of the dangerous amyloid-beta peptides in the brain.
Feinstein Institute scientists are now screening a litany of chemicals to see whether there are any compounds that could mimic the effects of resveratrol. The amounts found in grapes and wine are too small to have a benefit, so Vingtdeux's team is looking to develop a synthetic version. Furthermore, the scientists are still unclear on how resveratrol activates AMPK. 
Both the UCLA and Mt. Sinai teams and the Feinstein Institute are exploring clinical trials with humans. Much more research remains to be done. "Resveratrol in grapes may never reach the concentrations required," said Marambaud. "However, grapes and wine contain more than 600 different such components. We cannot exclude the possibility that several compounds work in synergy with small amounts of resveratrol to slow down the progression of the neurodegenerative process in humans."


Health Research Looks to Grapes


Scientists hope to unlock the potential of compounds found in grapes and wine 
It's a real chicken and egg dilemma: Which holds greater health benefits—a bunch of grapes or a glass of wine? As scientists continue to explore the potential of chemical compounds found in grapes and wine, it remains a nagging question. While the moderate consumption of wine, especially red, has been linked to several health benefits in the past two decades, recent studies are now looking at grapes and, more specifically, the polyphenolic compounds they contain, in an attempt to understand these compounds' potential. 
Not that wine is being ignored. A recent roundtable discussion by prominent researchers, slated to be published in the February 2009 issue of Alcoholism: Clinical & Experimental Research, agreed that light to moderate alcohol consumption provides myriad health benefits. And University of South Florida researchers published findings last month that suggest that the compound resveratrol, when combined with alcohol—as in red wine—can help break down fat before it accumulates in livers and leads to disease. 
But several new studies support the possibility that many of wine's health benefits come directly from the grapes. The juice, pulp and skins of grapes contain an abundance of polyphenols (chains of organic compounds containing carbon, hydrogen and oxygen in a particular structure) such as resveratrol, tannins and flavonoids. 
A review article published in the November issue of Nutrition Research examined the results of 26 studies on grape polyphenols. In some of the included studies, patients treated with grape-seed extracts showed improvements in blood flow and cholesterol levels. In another study, drinking grape juice improved circulation in patients with coronary artery disease and lowered blood pressure in patients with hypertension. Separate studies on rats and dogs showed lower levels of blood clots and heart arrhythmia when the animals' diets were supplemented with resveratrol or anthocyanins, a type of flavonoid. 
Another recent study, conducted at the University of Michigan Cardiovascular Center and published in the October issue of the Journal of Gerontology: Biological Sciences, took the research a step further by examining the effects of grape powder on the circulation of rats already living with hypertension. The researchers administered high levels of salt to a group of rats, inducing high blood pressure. They then fed grape powder to the rats and found several benefits, notably lower blood pressure and reduced vascular inflammation. 
"These findings support our theory that something within the grapes themselves has a direct impact on cardiovascular risk, beyond the simple blood pressure-lowering impact that we already know can come from a diet rich in fruits and vegetables," lead researcher Mitchell Seymour said in a statement. 
University of Michigan heart surgeon Dr. Steven Bolling added that the rodents in the study mimic millions of Americans who have high blood pressure related to diet and may develop heart failure over time as a result. "Although there are many natural compounds in the grape powder that may have an effect, the things that we think are having an effect against the hypertension may be the flavonoids, either by direct antioxidant effects, by indirect effects on cell function, or both," he said. 
Grapes' potential health benefits are not limited to the circulatory system. Two studies published recently in the Journal of Agricultural and Food Chemistry also found benefits in consuming grape and grape extracts. The first, from the department of viticulture and enology at the University of California at Davis, found that anthocyanins extracted from Cabernet Sauvignon grapes aided digestion in pigs and could possibly even prevent colon cancer in humans. 
"Results from this study suggest that consumption of Cabernet Sauvignon grape anthocyanins could lead to the formation of specific metabolites in the human gut," wrote authors Sarah Forester and Andrew Waterhouse. "It is possible that these metabolites offer the protective effect against colon cancer attributed to anthocyanin consumption," 
The other study, from the U.S. Department of Agriculture, found that several chemical reproductions of resveratrol reversed the effects of aging in 19-month-old rats, primarily by improving the rodents' cognition. That study is perhaps a clear indication of the desire of researchers to use knowledge of grape polyphenols' potential as a springboard for developing clinical applications for humans. 
The more scientists learn about the compounds in grapes, the more they may be able to custom-design new treatments. A study in the Nov. 5 issue of Cell Metabolism, for example, found that mice on a high-fat diet did not become obese when treated with SRT1720, an experimental drug designed by Sirtris Pharmaceuticals to mimic and enhance the effects of resveratrol. The rodents' triglyceride, cholesterol and insulin levels were all comparatively reduced and they could run for about twice the time of a control group. 
As research continues, it may not matter if scientists focus on wine or grapes. The compounds within both may hold great potential for medicine's future. Still, that doesn't mean munching on grapes or enjoying a daily glass of red wine isn't healthy and enjoyable.


Drinking Wine Linked to Better Levels of Omega-3 Fatty Acids

Novel mechanism triggered by wine consumption creates healthy fats 
The latest research on wine and health may seem a little fishy. Scientists working in collaboration across three separate parts of Europe found that responsible alcohol consumption, especially wine drinking, is linked to higher levels of omega-3 fatty acids in the blood. 
Previous studies have found that both high levels of omega-3, found abundantly in oily fish, and moderate alcohol consumption, especially wine, are linked to healthier hearts. Omega-3 began to get serious attention in the scientific community after the United States Food and Drug Administration declared in 2004 that the fatty acids help lower the risk of heart disease. The agency cites oily fish, such as salmon, lake trout, tuna and herring as being high in the substances. 
According to a study lead by Romina di Giuseppe, a biomedical epidemiologist at Catholic University in Campobasso, Italy, scheduled to be published in the January issue of the American Journal of Clinical Nutrition, while the body cannot manufacture these fatty acids alone, research found that it can synthesize omega-3 from everyday vegetable oils, with the help of alcohol. 
The researchers examined 1,604 European citizens from the southwest region of London, Limburg in Belgium and Abruzzo in Italy, with the help of their physicians. All participants underwent a comprehensive medical examination and filled out a questionnaire, which included questions on dietary habits and alcohol consumption. The process was repeated a year later. Blood samples were also taken to measure the levels of omega-3 in blood plasma and red blood cells. 
One serving of alcohol was defined as one 4-ounce glass of wine at 12 percent alcohol by volume. One shot of spirits was equal to 1.35 ounces. The definition of beer varied according to local custom: a 200 milliliter (6.7 ounces) can or bottle of beer is common in Italy, compared to 250 milliliters in Belgium and 284 milliliters (one half-pint) in England. The amount of "marine food intake," defined as the total intake of fish, shellfish cuttlefish, squid, octopus, shrimp and crab, was also measured and taken into account. 
The scientists found that moderate consumers of alcohol had higher levels of omega-3 in their bodies, when compared to nondrinkers, despite consuming similar amounts of marine food. Heavy drinkers, on the other hand, had lower amounts. When they separated the findings according to type of beverage, wine drinkers stood out as having the healthiest levels of omega-3. Healthiest levels were found in women who consumed up to one glass of wine per day and men who consumed two or maybe three glasses, Giuseppe said of the results. 
After several more tests the researchers found that, "the metabolism of alcohol induces production of reactive oxygen species [free radicals] after moderate drinking, which may increase polyunsaturated fatty acid breakdown and utilization," Giuseppe said in the study text. By producing potentially damaging free radicals, the alcohol pushes the body into action, she added, and starts to convert more commonly-found alpha-linolenic fatty acids into the healthier omega-3 acids that can destroy free radicals. Alpha-linolenic acids abound in seed- and nut-based oils, such as canola and rapeseed, and are also found in green vegetables and the animals that eat them. The milk of grass-fed cows, for example, contains alpha-linolenic acid. 
The study, which was overseen by noted French cardiovascular researcher Dr. Michel de Lorgeril of Grenoble University in Lyon, states that, "if confirmed, this effect of alcohol drinking might have major implication in the prevention of coronary heart disease." But the study also warns that a long-term trial is necessary in order to outline what form any therapy might take. 
In the meantime, the scientists say they do not want to force a change in dietary habits of people who prefer beer or spirits. "With our research we simply suggest that components of wine other than alcohol might be [better] associated with marine omega-3 fatty acid concentrations," said Giuseppe.


Wine, Tea and Chocolate Improve Mental Performance


Scientists find that a diet rich in all three works best for elderly study participants 
A team of researchers at Oxford University, working with colleagues at the University of Oslo, say that a combination of wine, dark chocolate and tea, in moderate amounts, enhances cognitive performance in the elderly. 
According to study co-author David Smith, a founding director of the Oxford Project to Investigate Memory and Aging, the study's findings, published in the January issue of the Journal of Nutrition, suggest people should regularly consume low levels of wine, dark chocolate and tea. All three are rich in polyphenolic compounds called flavonoids found in grapes, tea leaves and cocoa beans. 
Smith warns, however, that it's best not to get carried away—too much chocolate and too much wine are both known to be bad for the health. "The key thing is: How much wine?" said Smith. "We found that the effect was maximal with as little as a small glass of wine." 
Previous research on wine, tea and chocolate found that each product contains relatively high levels of flavonoids, and all three are also associated with a lower risk of dementia and greater cognitive performance. The scientists wanted to see if a yearlong diet that included low levels of all three could lead to better brain activity. 
To test their theory, the researchers pulled data on 2,031 Norwegian men and women, ages 70 to 74, who had taken part in a previous Norwegian study. In that research, participants filled in information about their habitual food intake and underwent a battery of cognitive tests. 
The Oxford and Oslo team found that participants who consumed combinations of between 1 to 3.5 ounces of wine, 10 grams of chocolate and up to 200 milliliters of tea, preferably green, per day had a 41 percent to 53 percent lower risk of performing poorly on cognitive tests than other participants. The different foods had different effects. Those who only drank wine regularly did better than those who only consumed chocolate. Those who consumed all three performed best. 
The results did not tend to improve for those participants who consumed greater quantities of wine, tea or chocolate. And the authors warn that the test is observational and not clinical—they did not recruit participants who naturally consume much more of either ingredient. Only four of the volunteers drank more than three glasses of wine per day, for example, so the effects of heavy drinking could not be examined. The study notes that such levels of drinking are associated with lower cognitive performance. 
Smith added that the results could be partially explained by factors other than dietary choices. The study notes that participants who are moderate wine consumers may have "a healthier diet or a complex set of favorable social and lifestyle factors." Smith said that future research could address some of the limitations of the study.


Grape Seed Extracts Show Promise Against Leukemia, Obesity


Two studies find red-wine compounds perform powerful tasks; debate rages over whether supplements or wine offer best results 
The chemicals swirling around in that glass of red wine may pack more of a punch than the alcohol alone provides. Two recent American studies find that extracts from grape seeds can kill both leukemia cells and fat cells in a controlled laboratory environment. But scientists are unsure whether wine, grape seed extracts or supplements offer the best medicine. 
The leukemia study, published in the January issue of Clinical Cancer Research, focused on anthocyanidins, a class of compounds that lend grapes their color and are part of vines' natural defenses. Previous research has found that anthocyanidins selectively eradicate leukemia cells. But the latest research from the University of Kentucky uncovered a mechanism that may explain why anthocyanidin-rich grape seed extract could be an effective cancer cell killer. According to the study, the extract activates proteins inside of cancer cells that are responsible for regulating the cells' life cycle. 
The researchers exposed leukemia cells in cultures to various doses of a commercially available grape seed extract. After being exposed to the most effective dosage for 24 hours, 76 percent of the leukemia cells self-destructed in a form of programmed cell death known as apoptosis. The cause of apoptosis was the activation of a protein, called JNK. 
"These results could have implications for the incorporation of agents such as grape seed extract into prevention or treatment of hematological malignancies and possibly other cancers," said the study's lead author, Xianglin Shi, a professor at the Graduate Center for Toxicology at Kentucky, in a statement. However, Shi warns that it is unclear if ingesting grapes or wine could provide a similar result, and added that apple skins also contain relatively high levels of anthocyanidins. "This is very promising research," he said. "But it is too early to say this is chemo-protective." 
The study on human fat cell lines, published in the December issue of the Journal of Medicinal Food, used a combination of three plant-based chemicals as a potential weapon against obesity: genistein, which abounds in soybeans, and quercetin and resveratrol, both of which are found in red wine. All three belong to a class of chemicals called flavonoids and are believed to act as powerful antioxidants. 
The study was conducted by the departments of Foods and Nutrition and Animal & Dairy Science at the University of Georgia, under the sponsorship of Aptotec, a commercial obesity research center. Scientists found that a combination of genistein, quercetin and resveratrol induced death in human fat cell lines at low concentrations. 
The effect was greater than experiments employing resveratrol alone, even when extremely high doses of resveratrol were used. This is notable, the study authors write, considering previous studies into resveratrol's effects on overweight mice used levels of the compound that are unobtainable though the regular consumption of resveratrol-rich food and drink. 
Critics have argued that these resveratrol-focused studies may be skewed to benefit certain resveratrol supplement manufacturers who were involved in the research. (However, one of the co-authors of the Georgia study, University of Georgia researcher Clifton Baile, is also CEO of Aptotec, which would presumably profit from any obesity treatment.) 
"I think most nutritionists recommend eating a wide variety of fruits and vegetables in order to have adequate amounts of vitamins and minerals," said University of Georgia research scientist MaryAnne Della-Fera, who is also the chief scientific officer of Aptotec. "However, it may be equally important in providing a wider exposure to and flavonoids and other compounds that help keep us healthy." 
Della-Fera added that while resveratrol, for example, appears to have important effects by itself at high doses, their research goal remains to identify combinations that would induce the same effect but require much lower amounts of each individual compound. "In that way, the low levels that get absorbed into the blood are much more likely to produce a beneficial effect and also less likely to cause adverse effects," she said. 
However, Della-Fera argued that some perspective is needed when considering the larger picture behind studies such as these. "If someone enjoys having an occasional glass of wine, there's no real need to call it a 'medicinal food,' just an enjoyable food," she said. "Moderate consumption of wine, particularly red wine, is thought to have beneficial health effects, possibly due to the presence of grape polyphenols such as resveratrol, but no one really knows what the basis of this health effect is."


El vino y la salud cardíaca

- Información general 
Información: 
Hay una fina línea entre el consumo saludable de bebidas y el consumo de riesgo. Se están realizando más estudios sobre los posibles beneficios que pueda tener el vino (particularmente el vino tinto) sobre la cardiopatía; sin embargo, aún es un tema que genera controversia. 
Existe alguna evidencia de que las personas que beben de manera moderada pueden tener menos probabilidad de desarrollar cardiopatía que los abstemios. Sin embargo, el consumo de alcohol ha estado ligado con: 
• Cáncer 
• Insuficiencia cardíaca 
• Hipertensión arterial 
• Ritmo cardíaco irregular ( arritmias) 
• Enfermedad hepática 
• Accidentes automovilísticos 
• Obesidad 
• Maltrato físico 
• Accidente cerebrovascular 
• Suicidio 
• Inflamación del páncreas ( pancreatitis) 
El consumo excesivo de alcohol está asociado con cánceres de: 
• Mama 
• Colon 
• Boca 
• Recto 
• Garganta (faringe) 
• Laringe 
Además, aunque algunos estudios sugieren que el alcohol puede elevar el colesterol bueno (HDL), también incrementa un tipo de grasa en la sangre (triglicéridos). 
La Asociación Estadounidense de Cardiología (American Heart Association ) y otros expertos enfatizan que existen maneras mucho más efectivas para evitar la cardiopatía, incluyendo: 
• Control de la presión arterial y el colesterol 
• Seguir una dieta saludable baja en grasa y hacer ejercicio 
• No fumar 
• Mantener un peso saludable 
Estos métodos verdaderos y probados tienen mucha más evidencia científica que el método de beber cantidades moderadas de alcohol. Más aún, los beneficios sugeridos por algunos estudios sobre el consumo de alcohol probablemente se deben a otros factores como: 
• Una dieta rica en frutas y vegetales 
• Antioxidantes que se encuentran en el vino tinto llamados flavonoides (que también se encuentran en otros alimentos como las uvas y el jugo de la uva roja) 
• Más actividad física en los países en donde se bebe vino regularmente 
También existe una sustancia del alcohol conocida como resveratrol, la cual puede reducir la formación de coágulos de sangre. Sin embargo, si se corre el riesgo de padecer una cardiopatía o un accidente cerebrovascular, tomar ácido acetilsalicílico (aspirin) siguiendo las instrucciones del médico es el método más común para reducir las probabilidades de desarrollar un coágulo sanguíneo. Nota: no se debe tomar alcohol si se toma ácido acetilsalicílico (aspirin) con regularidad. 
Las mujeres no deben tomar más de un trago por día y los hombres no más de dos. Un trago se define como: 
• 12 onzas (355 ml) de cerveza 
• 4 onzas (118 ml) de vino 
• 1,5 onzas (44 ml) de licor o bebidas alcohólicas de 80 grados 
Incluso el consumo bajo de bebidas puede llevar a la adicción. Las mujeres embarazadas tienen que evitar el consumo de alcohol por completo, ya que puede provocar serios defectos congénitos. 
Referencias 
Lichtenstein AH, Appel LJ, Brands M, et al. Diet and lifestyle recommendations revision 2006: a scientific statement from the American Heart Association Nutrition Committee. Circulation. 2006;114:82-96. 
Mukamal KJ, Chiuve SE, Rimm EB. Alcohol consumption and risk for coronary heart disease in men with healthy lifestyles. Arch Intern Med. 2006;166:2145-2150. 
Mosca L, Banka CL, Benjamin EJ, et al. Evidence-based guidelines for cardiovascular disease prevention in women: 2007 update. Circulation. 2007;115:1481-1501


Wine and heart health

- Overview 
Information: 
There is a fine line between healthy drinking and risky drinking. More studies are being done on the possible benefits wine (particularly red wine) may have on heart disease. However, it is a controversial topic. 
There is some evidence that people who drink moderately may be less likely to develop heart disease than those who do not drink at all. However, drinking alcohol has been linked to: 
• Cancer 
• Heart failure 
• High blood pressure 
• Irregular heart rhythms (arrhythmias) 
• Liver disease 
• Motor vehicle accidents 
• Obesity 
• Physical abuse 
• Stroke 
• Suicide 
• Swelling of the pancreas (pancreatitis) 
Alcohol abuse is associated with cancers of the: 
• Breast 
• Colon 
• Mouth 
• Rectum 
• Throat (pharynx) 
• Voice box (larynx) 
In addition, although some studies suggest that alcohol may raise the good kind of cholesterol (HDL), it also raises a type of fat in the blood (triglycerides). 
The American Heart Association and other experts say there are much more effective ways to prevent heart disease, including: 
• Controlling your blood pressure and cholesterol 
• Exercising and following a low-fat, healthy diet 
• Not smoking 
• Maintaining a normal weight 
These tried and true methods have much more scientific proof supporting them than does drinking moderate amounts of alcohol. Furthermore, the benefits suggested by some of the studies on alcohol are likely due to other factors such as: 
• A diet high in fruits and vegetables 
• Antioxidants found in red wine called flavonoids (which are also found in other foods such as grapes and red grape juice) 
• More physical activity in countries that drink wine regularly 
There is also a substance in alcohol known as resveratrol, which may reduce blood clot formation. However, taking aspirin following your doctor's instructions is a more standard method for lowering your chances of developing a blood clot if you are at risk for heart disease or stroke. Note: You should NOT drink alcohol if you take aspirin regularly. 
Women should have no more than 1 drink per day. Men should have no more than 2 drinks per day. A drink is defined as: 
• 12 ounces of beer 
• 4 ounces of wine 
• 1.5 ounces of liquor or 80-proof spirits 
Even light drinking can lead to addiction. Pregnant women need to avoid alcohol consumption altogether because it can cause serious birth defects. 

References 
Lichtenstein AH, Appel LJ, Brands M, et al. Diet and lifestyle recommendations revision 2006: a scientific statement from the American Heart Association Nutrition Committee. Circulation. 2006;114:82-96. 
Mukamal KJ, Chiuve SE, Rimm EB. Alcohol consumption and risk for coronary heart disease in men with healthy lifestyles. Arch Intern Med. 2006;166:2145-2150. 
Mosca L, Banka CL, Benjamin EJ, et al. Evidence-based guidelines for cardiovascular disease prevention in women: 2007 update. Circulation. 2007;115:1481-1501. 


VINO, POLIFENOLES Y PROTECCIÓN A LA SALUD 

RESUMEN 
El consumo habitual y moderado de vino, especialmente de vino tinto, puede producir 
efectos beneficiosos adicionales sobre la morbilidad y mortalidad cardiovascular compara- 
dos a los que producirían la misma cantidad de alcohol pero en otras bebidas. El vino tinto 
es rico en polifenoles, particularmente en quercitinas y resveratrol, los que son buenos 
candidatos para explicar el supuesto efecto protector del vino. Estudios epidemiológicos 
que relacionan la ingestión de polifenoles y el riesgo de cáncer y cardiopatía coronaria en 
humanos se inclinan por lo conveniente de esta práctica. En el presente trabajo se presentan 
resultados recientes de estudios in vitro e in vivo en modelos experimentales de animales 
y humanos que aunque apuntan a confirmar los efectos favorables a la salud derivados del 
consumo moderado del vino como parte de una dieta variada, ponen de manifiesto que se 
precisan de otras investigaciones para poder llegar a conclusiones definitivas. 
DeCS: VINO; CONSUMO DE BEBIDAS ALCOHOLICAS; ANTIOXIDANTES/uso 
terapéutico; ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES/dietoterapia; ENFERMEDA- 
DES CARDIOVASCULARES/prevención & control; MICROBIOLOGIA DE ALI- 
MENTOS. 


La arteriosclerosis y la cardiopatía 
coronaria han sido ligadas a un exceso en 
el consumo de grasa dietética, particular- 
mente de grasa saturada y colesterol; sin 
embargo, en Francia e Italia (los 2 mayores 
productores de vino de Europa) se consume 
gran cantidad de alimentos grasos y se su- 
fre menos de ataques fatales al corazón que 
en Norteamérica o en regiones de Europa 
del Norte donde no se bebe regularmente 
el vino; a lo que se ha dado en llamar “La 
Paradoja Francesa” por la aparente com- 
patibilidad de una dieta alta en grasa y fac- 
tores de riesgo para enfermedades 
cardiovasculares (como el hábito de fumar 
y niveles elevados de colesterol sanguíneo) 
y baja incidencia de cardiopatía isquémica, 
y que han sido atribuida al consumo regular 
de vino tinto en aquellos países. 

La aparente paradoja fue revelada al 
público norteamericano por primera vez en 
el programa televisivo “Sesenta Minutos” 
(CBS televisión, 17 de noviembre de 1991) 
y motivó un rápido crecimiento de las ventas de vino del 39 % en los Estados Unidos 
al año siguiente. 

El vino es la bebida que resulta de la 
fermentación alcohólica del zumo de uvas 
y por extensión la obtenida a partir de otros 
frutos o materiales vegetales. Su elabora- 
ción consta de 3 fases principales: obten- 
ción del mosto, su fermentación y por últi- 
mo su conservación y envejecimiento. La 
uva que ha de dar vino tinto sufre una fer- 
mentación previa, antes de ser procesada, 
lo que diferencia al proceso de fabricación 
del vino blanco donde se le procesa direc- 
tamente. Modificando la fermentación se 
puede hacer variar la composición del vino, 
obteniéndose otros tipos además del tinto y 
blanco (vinos secos) como los vinos dulces 
o los vinos espumosos (Champaña). 

Se ha encontrado una relación en for- 
ma de “U” entre el consumo de alcohol y 
la cardiopatía isquémica. Mientras el equi- 
valente de 2 tragos al día de cualquier tipo 
de bebida alcohólica se asocia con el de- 
crecimiento de su incidencia, más de 2 tra- 
gos incrementa el riesgo.




POLIFENOLES DEL VINO TINTO


Los polifenoles son un conjunto hete- 
rogéneo de moléculas que comparten la ca- 
racterística de poseer en su estructura va- 
rios grupos bencénicos sustituidos por fun- 
ciones hidroxílicas, siendo los flavonoides 
el grupo mejor definido entre los polifenoles de la dieta humana. 
Los polifenoles son importantes para 
la fisiología de las plantas pues contribu- 
yen a la resistencia de microorganismos e 
insectos y ayudan a preservar su integridad 
por su continua exposición a estresantes ambientales, incluyendo radiaciones 
ultravioletas y relativamente altas temperaturas. 

Cantidades significativas de sustancias 
fenólicas activas están presentes en la die- 
ta humana. El conocimiento de la 
biodisponibilidad y los niveles sanguíneos e 
hísticos de polifenoles es importante en la 
extrapolación de estudios en líneas celula- 
res a modelos animales y humanos. Hoy se 
reconoce que una fracción de los polifenoles 
es capturada por las células de la mucosa 
del sistema alimentario proximal, y ellos o 
sus metabolitos son detectados en el plas- 
ma a concentraciones micromolares varias 
horas después de su administración por vía 
oral y pueden estar envueltos directamen- 
te en las defensas antioxidantes in vivo. 
Una gran proporción de los polifenoles 
probablemente no son absorbidos a nivel de 
la luz intestinal pero bien ellos o sus pro- 
ductos de degradación bacteriana se con- 
centran a nivel del íleon o del intestino grue- 
so donde pueden ejercer interacciones be- 
neficiosas con las células de la mucosa del 
intestino distal, pues aunque los polifenoles 
no tienen una función conocida en la nutri- 
ción (o sea no son nutrientes), muchos de 
ellos tienen propiedades antioxidantes, 
antimutagénicas, anticarcinogénicas y 
antinflamatorias, beneficiosas en la preven- 
ción de enfermedades y en la protección 
del genoma, particularmente para las cé- 
lulas epiteliales intestinales, unos de los te- 
jidos más proliferativos del cuerpo humano. 
La concentración de compuestos 
polifenólicos del vino varía entre 1,80 y 
1,06 g/L, con un promedio de 2,57 g para el 
vino tinto y entre 0,16 y 0,30 g/L para el blanco. 

Como el contenido total de fenoles 
de alimentos y bebidas se correlaciona muy 
fuertemente con su actividad antioxidantes, 

por su composición en polifenoles y en tér- 
minos del poder antioxidante, un vaso de 
vino tinto (150 mL) equivale a 12 de vino 
blanco, o a 2 tazas de té, 4 manzanas, 5 
porciones de cebolla, 3 ½ vasos de cerve- 
za, a 7 de jugo de naranjas o 20 de manzanas. 

Sin embargo, la concentración y varie- 
dad de los compuestos fenólicos en el vino 
depende de numerosos factores: clima y 
terreno, una cosecha temprana o tardía, los 
diferentes procedimientos del procesado de 
la uva y del tiempo de fermentación del mosto. 

Los compuestos fenólicos del vino in- 
cluyen, entre otros, a los ácidos fenólicos 
(cumarínico, cinámico, cafeico, gentísico, 
ferúlico y vanílico) y flavonoides (catequinas, 
quercitina y resveratrol), los que son sinte- 
tizados por una vía metabólica común a 
partir de la fenilalanina. 

Todos provienen 
de las uvas moradas, particularmente de su 
piel, que los producen como una forma de 
protección contra las relativamente altas 
temperaturas a que están expuestas. 

El resultado del fraccionamiento de los 
distintos componentes fenólicos de un vino 
tinto tipo Cabernet Sauvignon y su poste- 
rior análisis por cromatografía líquida de 
alta presión (HPLC) encontró 3 fracciones: 
la de polifenoles neutros (catequinas, 
epicatequinas, procianidinas, rutina y 
quercitina), la de polifenoles ácidos (ácido 
gálico, cafeico y cumárico), y en la frac- 
ción acuosa residual las antocianinas. 

La fracción de polifenoles hidrosolubles 
de otro representó el 71 % de sus compues- 
tos fenólicos y fue la más importante en 
cuanto a su capacidad antioxidantes, ya que 
representó el 65 % de ella, sin embargo, la 
fracción de polifenoles neutros fue la de 
mayor actividad antioxidante por unidad de 
concentración de polifenoles, pues a pesar 
de constituir solo el 7,9 % de los fenoles 
del vino, representó el 11 % de ella.



ARTERIOSCLEROSIS, CÁNCER Y POLIFENOLES DEL VINO


Muchos de los componentes del vino 
han mostrado fuerte actividad antioxidante 
in vitro. 

La oxidación de las LDL mediada por 
macrófagos es un marcador de la 
arteriosclerosis temprana y depende del 
estado oxidativo de las LDL y del de los 
macrófagos. 

Parte de la actividad biológica de los 
polifenoles se debe a su capacidad de for- 
mar parte del sistema antioxidante celular. 
La relación inversa entre el consumo de 
polifenoles de la dieta y enfermedades 
cardiovasculares puede ser debida a la ca- 
pacidad de estos compuestos de atenuar la 
oxidación de las LDL, la formación de las 
células espumosas y con ello de la 
arteriosclerosis. 

Los polifenoles pueden reducir la 
peroxidación de los lípidos de las LDL ba- 
rriendo radicales libres, o provocando 
quelación de metales de transición, de efec- 
tos proxidantes reconocidos (Cu+, Fe++), 
o economizando a la vitamina E y 
caretenoides que son los antioxidantes aso- 
ciados con estas lipoproteínas. 

Algunos estudios han abordado la posi- 
bilidad de que los polifenoles del vino tinto 
puedan ser incorporados en las LDL y le 
confiera protección contra el daño oxidativo 
en la fase pospandrial inmediata. 

Ensayos in vivosobre el consumo de productos abun- 
dantes en polifenoles como el vino tinto 
encontraron un enriquecimiento pospandrial 
de las LDL con flanonoides polifenólicos y 
la reducción de forma marcada de su ten- 
dencia a la oxidación; además se produjo 
una disminución de la susceptibilidad de 
estas lipoproteínas a la agregación, otra 
modificación que las hace aterogénicas y 
aún en una comida con carnes rojas (que 
favorecería la peroxidación de los compo- 
nentes de las LDL por el carácter proxidante 
del hierro), si se acompaña de vino, provo- 
ca una reducción en la oxidación de las LDL 
aún mayor que en condiciones de ayuno. 

Por su lado, los macrófagos enriqueci- 
dos con compuestos polifenólicos a partir 
de ensayos in vitro o in vivo también redu- 
cen su estado oxidativo y como consecuen- 
cia la oxidación de las LDL mediada por 
estas células.  Sin embargo, otros estudios similares 
que han utilizado vino o productos fenólicos 
derivados han presentado resultados negati- 
vos y no han logrado elevar la capacidad 
antioxidante del plasma o la resistencia a 
la oxidación químicamente inducida de las 
LDL. 
La agregación plaquetaria contribuye 
tanto al desarrollo de la arteriosclerosis 
como a la formación aguda de trombos, se- 
guida de embolización y reducción cíclica 
del flujo sanguíneo en arterias coronarias 
dañadas. Investigadores de la Universidad 
de Wisconsin encontraron una reducción en 
la agregación plaquetaria del 49 % en una 
experiencia ex vivo en arterias coronarias 
caninas después de la administración 
intragástrica de jugo de uvas, no así con el 
jugo de naranja o toronjas.


También el jugo de uvas moradas aumentó la capacidad 
antioxidante del suero y la protección a las 
LDL de la oxidación, por lo que el jugo 
de uvas, aún con la mitad de la cantidad de 
flavonoides que el vino, puede ser útil como 
alternativa a este, con la ventaja de no con- 
tener alcohol. 
Se ha señalado que el efecto beneficio- 
so del vino tinto sobre el infarto del 
miocardio pudiera ser debido en parte a sus 
propiedades vasodilatadoras, 
sin embargo, el vino tinto a concentraciones similares a 
las que se alcanzan por un consumo mode- 
rado no producen relajación de las arterias 
coronarias del conejo, y aunque la 
quercetina, uno de sus flavonoides, provoca 
una marcada relajación endotelio-indepen- 
diente, lo hace a concentraciones a las que 
no se llega con un consumo moderado del vino. 
El efecto vasodilatador dependiente del 
endotelio (dependiente de óxido nítrico) 
parece ser específico para vinos produci- 
dos “en barrique”, posiblemente debido a 
su alto contenido en sustancias 
polifenólicas, lo que nos ejemplifica por qué 
no se puede tener una visión única de los 
efectos de cualquier tipo de vino tinto. 

Algunos de los compuestos polifenólicos del 
vino reducen el crecimiento tumoral y la 
carcinogénesis en diferentes modelos experimentales. 
Mecanismos para estos efec- 
tos incluyen la inhibición de la fosfolipasa 
A cicloxigenasa, fosfodiestearasa y varias 
proteínas quinasa vinculadas a la señaliza- 
ción celular, además el vino tinto es una 
de las fuentes importantes de flavonoides 
dietéticos, los que son probablemente res- 
ponsables de sus propiedades antimu- 
tagénicas asociadas con estos alimentos. 

Estos compuestos o sus metabolitos son 
excretados por la orina, donde protegen 
a las células de la vejiga de carcinógenos, 
particularmente en sujetos fumadores, efec- 
to protector que es posible en otras locali- 
zaciones.


RESVERATROL Y QUERCETINA, LOS FLAVONOIDES DEL VINO TINTO MÁS ESTUDIADOS 
Se ha planteado que la única propiedad 
cardioprotectora del vino tinto radica en la 
acción de sus flavonoides, mínimos en el 
vino blanco, no así en la Champaña. Los 
mejores flavonoides investigados son el 
resveratrol y la quercetina, con propieda- 
des antioxidantes más potentes que el alfa 
tocoferol. 
El resveratrol es una fitoaloxina con 
varias propiedades biológicas y 
farmacológicas y del que depende el color 
característico del vino. 

In vitro el resveratrol ha mostrado ser 
un fuerte antioxidante, 
un fitoestrógeno, 
un inhibidor de la tumorogénesis, 
un vasorelajador, 
un inhibidor de la agrega- 
ción plaquetaria, 
un inhibidor de la 
cicloxigenasa 2 
y de los leucocitos 
polimorfonucleares neutrófilos. 
In vivo también se ha comprobado el 
efecto antioxidante del resveratrol con LDL 
de mujeres posmenopáusicas, el efecto 
antiinflamatorio y antiaterogénico al inhi- 
bir la expresión de moléculas de adhesión 
al endotelio en un modelo experimental murino, 
que tiene un efecto citostático 
sobre células tumorales colónicas a través 
de una supuesta inhibición de la cicloxigenasa 2 
y un efecto como 
antiagregante plaquetario en conejos 
hipercolesterolémicos y voluntarios humanos sanos. 
Algunos estudios epidemiológicos han 
puntualizado la función crucial del 
flavonoide quercetina en la prevención de 
enfermedades cardiovasculares dada su ca- 
pacidad antioxidante mostrada en experi- 
mentos in vitro. 
Quercetina es el lavonoide más estudiado y además de otros 
compuestos de este tipo, modula la 
biosíntesis de eicosanoides provocando con 
ello efectos antiinflamatorios, protege ade- 
más a las LDL de la oxidación, evita la 
agregación plaquetaria y promueve la rela- 
jación del músculo liso vascular. 

También in vitro se ha mostrado que la 
quercetina tiene propiedades antipro- 
liferativas y antimutagénicas, 
sin embar- go, los datos in vivo sobre su absorción, biodisponibilidad y metabolismo después de 
su administración en humano son escasos y 
contradictorios para esclarecer si puede ser 
útil como agente protector o curativo des- 
pués de su ingestión. 
Sólo por poner un ejemplo, la absorción después de la admi- 
nistración por vía oral ha sido reportada 
entre 0 y más del 50 %, inconsistencias 
que podrían ser parcialmente atribuidas a 
la carencia de una metodología analítica lo 
suficientemente sensible y específica, por 
lo que los datos disponibles son aún insufi- 
cientes para aclarar si la quercetina tiene 
algún efecto protector como parte de los 
componentes del vino tinto y otros produc- 
tos vegetales.


OTROS ASPECTOS 
Resultados inconsistentes en estudios 
con voluntarios humanos entre ellos el he- 
cho de que no se ha llegado a una conclu- 
sión sobre la biodisponibilidad y absorción 
de los polifenoles del vino, 
o de que en 
algunos ensayos clínicos se ha requerido de 
la administración intravenosa de polifenoles 
a altas concentraciones que probablemente 
no se alcancen con la dieta ni con los suple- 
mentos dietéticos hoy disponibles, han 
abierto la interrogante de si la reducción 
de la mortalidad por enfermedades 
cardiovasculares observada en bebedores 
moderados pueda deberse a fitoquímicos del 
vino, al propio etanol o a la dieta de los 
consumidores del vino. 

Además algunos 
ensayos no han encontrado diferencias en- 
tre distintas bebidas alcohólicas consumi- 
das (vino, cerveza, licores) en relación con 
su efecto protector del sistema cardiovascular. 
Si se une a lo anterior que el consumo 
habitual de alcohol en grandes cantidades 
carece de efectos beneficiosos para la sa- 
lud y realmente origina serias enfermeda- 
des tanto gastrointestinales como 
neurológicas, incluyendo algunos tipos de 
cáncer, y eleva la mortalidad entre bebedo- 
res habituales por otras causas, como acci- 
dentes automovilísticos. 
Se completa gran parte de los elementos que han utilizado 
los detractores del uso del vino como fuen- 
te alternativa de fitoquímicos.


CONCLUSIONES 
Aunque hay considerables evidencias 
que indican que el consumo regular de vino 
tinto a dosis moderadas pudiera tener efec- 
tos protectores contra cardiopatía isquémica 
y enfermedades cardiovasculares o algunos 
tipos de cáncer, hasta el presente no se ha 
logrado esclarecer si la actividad biológica 
de los polifenoles encontrados en el vino 
tinto es relevante en el humano, y como el 
alcohol lleva consigo algunos riesgos poten- 
ciales, las recomendaciones médicas del 
consumo de vino tinto deben ser hechas muy 
cuidadosamente hasta tanto se completen 
las investigaciones necesarias, particular- 
mente se necesitan de aquellas que utilicen 
biomarcadores para poder evaluar así el 
significado de los compuestos polifenólicos 
en la nutrición humana y en la prevención 
de la arteriosclerosis y el cáncer.


SUMMARY 
The habitual and moderate consumption of red wine may produce additional benefitial effects on cardiovascular 
morbidity and mortality compared with those effects that the same amount of alcohol contained in other 
beverages would casuse. The red wine is rich in polyphenols, particularly in quercetins and resveratrol, which are 
good candidates to explain the supposed protective effect of wine. Epidemiological studies relating the ingestion 
of polyphenols to the risk for cancer and coronary heart disease consider this is a convenient practice. Even though 
the recent results of in vitro and in vivo studies conducted in experimental animal and human models tend to 
confirm the favorable effects for health derived from the moderate consumption of wine as part of a balanced 
diet, the need of other researches to reach definitive conclusions is stressed. 
Subject headings: WINE; ALCOHOL DRINKING; ANTIOXIDANTS/therapeutic use; CAARDIOVASCULAR 
DISEASES/diet therapy; CARDIOVASCULAR DISEASES/prevention & control; FOOD MICROBIOLOGY. 


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